El gobernador calificó de «desastre» el funcionamiento del ingreso al área protegida durante el aniversario de Puerto Pirámides y anunció una auditoría. Sin embargo, desde la propia Administradora aseguran que existen decisiones pendientes del Ministerio de Turismo que también explicarían los problemas.
El aniversario de Puerto Pirámides dejó una postal que eclipsó parte de los festejos: largas filas de vehículos en el Istmo Ameghino para ingresar a Península Valdés, con demoras que, según relataron los propios visitantes al gobernador Ignacio Torres, llegaron a superar la media hora e incluso una hora.
La situación motivó un fuerte cuestionamiento del mandatario provincial hacia la Administradora de Península Valdés, a la que responsabilizó por el funcionamiento del sistema de acceso.
«Podemos tener el mejor lugar turístico del mundo, pero si tenemos una administración que boicotea todo ese potencial, generando un cuello de botella, están boicoteando el progreso de un pueblo», afirmó Torres. Además, anunció que solicitará una auditoría del servicio y cuestionó que «no se pueden cortar troqueles como en 1995».
Las críticas fueron acompañadas por el intendente de Puerto Pirámides, Jorge Perversi, quien sostuvo que existía un acuerdo para liberar el paso entre las 8 y las 14 horas debido al aniversario, algo que finalmente no ocurrió.
«Evidentemente hubo algún tipo de desinteligencia o desinformación interna que hizo que no se concretara», señaló el jefe comunal.
Sin embargo, desde la propia Administradora ofrecen una explicación diferente y entienden que toda la responsabilidad no puede recaer sobre el organismo.
Fuentes vinculadas al directorio indicaron que desde hace varias semanas se encuentra listo un sistema de cobro electrónico destinado justamente a agilizar el ingreso y evitar las largas filas, aunque su puesta en funcionamiento aún no fue autorizada.
Según esa versión, la decisión responde a que el Ministerio de Turismo trabaja en un sistema unificado para todas las áreas naturales protegidas de la provincia.
El dato no resulta menor porque el propio Ministerio de Turismo integra y conduce institucionalmente la Administradora de Península Valdés, por lo que cualquier evaluación sobre las responsabilidades difícilmente pueda excluir las decisiones adoptadas desde esa cartera.
En ese contexto, las críticas públicas del gobernador dejaron al descubierto una situación llamativa: mientras se responsabiliza exclusivamente a la Administradora por el colapso del acceso, desde el propio organismo aseguran que existen herramientas disponibles para agilizar el ingreso que todavía esperan la autorización política para ser implementadas.
Así, el debate ya no parece limitarse al funcionamiento de la barrera de acceso, sino también a las decisiones que se toman -o se postergan- dentro del propio esquema de conducción del área protegida.


