NUEVO MAPA BALLENERO EN LA PATAGONIA: DEL BEAGLE A VALDÉS Y EL GOLFO SAN JORGE, CRECE LA PRESENCIA DE CETÁCEOS

De Ushuaia a Chubut, el aumento de cetáceos redefine el mapa natural de la región: crecen los registros en el Canal Beagle, se consolida Península Valdés y emergen nuevos polos como el Golfo San Jorge.

El aumento sostenido de avistajes de ballenas en el Canal Beagle abre una lectura más amplia sobre la fauna marina en el sur argentino: la Patagonia parece estar consolidando un nuevo mapa ballenero, con distintas especies que reaparecen o incrementan su presencia en áreas clave.

El reciente informe científico difundido desde Ushuaia por investigadoras del CADIC-CONICET confirmó que en el Canal Beagle se incrementó la presencia de cetáceos, especialmente de ballena jorobada, y que durante la última temporada sorprendió la aparición en mayor número de ballenas sei, incluso muy cerca de la costa.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, el fenómeno encuentra paralelos en otros puntos de la costa patagónica.

En Península Valdés, la presencia de la ballena franca austral constituye desde hace décadas uno de los principales emblemas naturales y turísticos de la región. Allí, cada temporada, miles de visitantes llegan para observar a una especie cuya recuperación poblacional convirtió al golfo en uno de los escenarios más reconocidos del mundo para el avistaje.

Aunque se trata de especies diferentes —jorobada y sei en el extremo sur, franca austral en Valdés— el denominador común es el crecimiento de la presencia de cetáceos en aguas patagónicas.

A ese escenario se suma otro dato que gana relevancia: la aparición cada vez más frecuente de ballenas sei en el Golfo San Jorge, particularmente frente a Comodoro Rivadavia y Rada Tilly.

En esa zona, los registros se han vuelto tan reiterados que ya se trabaja en la posible oficialización de los avistajes embarcados, lo que podría abrir una nueva alternativa turística para el sur de Chubut.

Este proceso, según especialistas, responde a una combinación de factores: la recuperación de las poblaciones tras décadas de caza comercial, la abundancia de alimento en determinadas áreas y la recolonización de espacios históricamente utilizados por estas especies.

Así, desde el Beagle hasta Valdés y el Golfo San Jorge, la Patagonia empieza a mostrar una red cada vez más amplia de presencia ballenera, redefiniendo no solo el mapa ambiental, sino también el turístico y productivo de la región.

El desafío, advierten investigadores y operadores, será acompañar este crecimiento con reglas claras de conservación y navegación responsable para evitar que el aumento del tráfico marítimo ponga en riesgo a las especies.

https://ecovidaambiente.com.ar/contenido/4932/crecen-los-avistajes-de-ballenas-en-el-canal-beagle-investigadoras-destacan-el-r

Scroll al inicio