En la pintoresca zona de Punta Cantor, situada en Caleta Valdés dentro de la península Valdés, se vivió un episodio que resalta la importancia de la vigilancia y el cuidado de la fauna marina. Todo comenzó cuando la guardafauna del lugar, Natalia Ledesma, durante su recorrida diaria, avistó un elefante marino con un suncho profundamente incrustado en su cuello. Las marcas eran visibles y preocupantes, lo que llevó a Ledesma a dar aviso inmediato.

A medida que los visitantes llegaban a la zona, también reportaban la presencia del elefante herido, aumentando la preocupación por su bienestar. Ante esta situación, el domingo pasado, se aprovechó un momento de baja afluencia de turistas en el mirador para actuar. Marcelo Franco, jefe de guardafauna de la península Valdés, junto a miembros de la Red de Fauna Costera, se dispusieron a realizar el rescate.
Fue el Jefe de Guardafaunas, Marcelo Franco, el encargado de lograr con éxito la liberación del animal, gracias a su gran experiencia en dar respuesta a estos casos.
Más allá de sus años de desempeño en la zona, la maniobra no era sencilla y en las imágenes se puede ver cómo Franco se acerca con sumo sigilo a la manada que se asolea en la orilla del mar.
Equipados con herramientas especializadas, incluyendo un cuchillo con una punta en forma de V diseñada para enganchar y cortar objetos incrustados, se dirigieron con cautela hacia el elefante marino.
El procedimiento fue delicado y lento, ya que debían arrastrarse por la arena para no alarmar a los demás animales. Sin embargo, un joven elefante marino detectó la presencia del guardafauna y alertó a los otros, lo que obligó a acelerar la operación. A pesar de la premura, la maniobra se llevó a cabo con éxito. Aunque no se pudo confirmar si el suncho fue completamente removido, se observó sangre, indicando que el elemento extraño había sido cortado o que la herida estaba comenzando a cicatrizar.
Asi lo narró el protagonista de esta historia, Marcelo Franco. (AUDIO)

Este incidente no solo demostró la habilidad y el compromiso de los guardafaunas, sino que también sirvió como recordatorio crucial para los visitantes. Es esencial no acercarse a los elefantes marinos en la playa ni interponerse entre ellos y el mar, ya que pueden volverse agresivos. En su lugar, siempre se debe informar al personal de guardafaunas sobre cualquier situación anómala.
La operación fue asistida por Gabriela Bellazzi, de la Red de Fauna Costera, quien junto a otro guardafauna, informaba a los visitantes en el mirador mientras se realizaba el rescate en la playa. Estas áreas protegidas solo permiten la intervención humana en casos de emergencia para garantizar el bienestar de la fauna.
En días posteriores, se observó nuevamente al elefante marino en la costa de Caleta Valdés, aparentemente en buen estado, lo que sugiere que está en proceso de recuperación. Este suceso subraya la importancia de la labor de los guardafaunas y la necesidad de que los visitantes respeten las normas de conservación para proteger la vida silvestre.
La intervención y el cuidado mostrados en esta operación no solo salvaron a un elefante marino, sino que también reforzaron la conciencia sobre la protección del medio ambiente y la fauna marina.



