Ocurrió en Puerto Madryn, el 21 de enero de 1994, cuando un grupo de bomberos voluntarios de entre 11 y 23 años, sin entrenamiento ni equipos necesarios acudió a un llamado de incendio. Fue la mayor pérdida de vidas en una sola emergencia para este tipo de fuerza a nivel mundial.
Estaban dadas todas las condiciones para el desastre: hacía mucho calor, el viento soplaba fuerte y cambiaba bruscamente de dirección, había niños en short y ojotas, falta de controles, equipamiento y capacitación. Y el desastre sobrevino nomás, arrebatándole a la comunidad de Puerto Madryn la vida de 25 jóvenes promesas, 11 de ellas menores de 18 años.
Lo ocurrido ese fatídico 21 de enero de 1994 –de lo que hoy se cumplen 30 años– sigue siendo la mayor pérdida de vidas en una sola emergencia para este tipo de fuerza, no sólo a nivel nacional o regional, sino a nivel mundial.
Tres décadas después, la institución de bomberos voluntarios es otra, habiendo resultado este episodio fundamental para su profesionalización; pero para las familias el dolor se mantiene intacto alimentado por la percepción compartida de que “no hubo justicia”.
Todos habían llegado al siniestro vistiendo mamelucos de tela, cascos de fibra de vidrio y botas de goma, portando sólo palas para “sofocar” el fuego arrojándole tierra.
Ese 21 de enero hacía mucho calor en Madryn y el viento, traicionero, repentinamente aumentaba su velocidad o cambiaba de dirección, o ambas cosas.
Así ocurrió varias veces afectando la extensión y virulencia del frente de incendio que se desarrollaba en un campo ubicado 12 kilómetros al oeste de la ciudad, en las proximidades de la RN3.
La preocupación fue en aumento conforme el incendio se prolongaba, el humo oscurecía completamente el cielo cuando todavía restaban horas de luz y los chicos no volvían.
Esa noche nadie durmió en Madryn y al día siguiente, desde temprano comenzó a ganar fuerza el rumor de que los chicos seguían perdidos. No había nada oficial pero se hablaba de víctimas y los 9 del comienzo se fueron transformando luego en 12, en 15, hasta que finalmente se confirmó que fueron 25.
Ofelia “Quita” Salinas, madre de Juan Enrique Moccio fallecido a sus 15 años, recuerda que ese día su hijo “había venido de la playa y se estaba bañando cuando escuchó la sirena”.
“Se terminó de bañar rápido, se fue y no lo vi más. Recuerdo que le dije ‘tené cuidado, fijate’. ‘Sí, sí, mamá’, me dijo, pero no vino más”, contó
Hoy. Como oradora en representación de familiares de los Mártires Ofelia continuó reclamando justicia: (AUDIO)

A continuación, el jefe del cuerpo de Bomberos Madryn , comandante Ricardo Saavedra formuló un alocución cargada de emotividad puesto que les habló a sus camaradas fallecidos en 1994, relatándo la actualidad del cuartel, de la ciudad y del País, despidiéndose con la frase » hasta que nos reencontremos». (AUDIO)

Por su parte, el actual presidente de la Asociación de Bomberos de Puerto Madryn, Gastón Alcucero, explicó que “hubo una concomitancia de factores que se dieron para que ocurriera la tragedia” que “no fue un hecho fortuito”.
Entre ellos mencionó la “ausencia del Estado” controlando y jerarquizando la actividad cuyo marco normativo ya prohibía el reclutamiento de menores de edad, pero también “la desidia de los directivos y de la institución, porque si la ley dice que los bomberos tienen que tener por lo menos 18 años, no podían tener menores de esa edad”: (AUDIO)

“Lamentablemente nos pasó a nosotros, pero produjo un cambio de paradigma, porque a partir de ahí se dieron cuenta que no era joda ser dirigente bomberil, que cabía sobre nuestras cabezas una responsabilidad mayor y se comenzaron a hacer las cosas bien”, agregó.
El 30 aniversario de la tragedia de los bomberos” convocó en Madryn a diferentes actividades conmemorativas.
Todo comenzó pasadas las 8:30 en la plaza San Martín, donde se realizó el acto junto al monumento del bombero alado, presidido por el gobernador de la provincia, Ignacio Torres.
Asistieron también el vigobernador Gustavo Mensa, el Intendente de la ciudad Gustavo Sastre, el viceintendente Martin Ebene, diputados provinciales, concejales, miembros del gabinete municipal, delegaciones bomberiles de distintos puntos de la región, y la siempre permanente presencia de familiares de los caídos aquel fatídico 21 de enero
Hubo colocación de ofrendas florales; descubrimiento de placas en el monumento y palabras alusivas de parte de Ofelia de Moccio en representación de las familias de los caídos; el jefe del cuerpo de Bomberos Madryn, comandante Ricardo Saavedra y el presidente de la Asociación Gastón Alcucero.
Posteriormente, tuvo lugar la reinauguración del monumento “Gloria a las víctimas del viento y del fuego” en su nuevo emplazamiento de la rotonda central del barrio Mapu Ngefu, un sector de la ciudad caracterizado porque cada una de sus calles lleva el nombre de uno de los bomberos fallecidos en 1994. El monumento es el mismo que había sido emplazado en 1995 en el Mercado Central de Buenos Aires y que, por una gestión de las familias, finalmente se trasladó en comodato a Madryn.
En la ocasión se depositó una ofrenda floral se descubrió la placa que hace mención al monumento y se refirió al evento la secretaria de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Madryn, Paola Ballistreri (AUDIO)

Sobre el mediodía se ofició un responso en el panteón de la Asociación del Bomberos de Puerto Madryn en la necrópolis local.
Según el informe Recopilación histórica de accidentes mortales de bomberos voluntarios, publicado en 2021 por el Ministerio de Seguridad de la Nación, 88 integrantes de Bomberos Voluntarios fallecieron en actos de servicio entre 1994 y el año 2020.
De acuerdo a ese relevamiento, la mayor tragedia individual por número de muertos sigue siendo la de Puerto Madryn –donde fallecieron 11 adolescentes y 14 jóvenes combatiendo un incendio rural–; seguida por la de Iron Mountain ocurrida en la ciudad de Buenos Aires el 5 de febrero de 2014, en la que murieron 2 bomberos voluntarios y dos de la policía federal.
Entre las principales causas de decesos de bomberos voluntarios caídos en el desempeño de su labor, se destacan las quemaduras (39 casos), los colapsos estructurales (13), los accidentes vehiculares dirigiéndose a la emergencia (6) y la electrocución (6).
