PLANETA MADRYN: AFILIADOS A PAMI EN CRISIS: FALTA DE ESPECIALISTAS, RENUNCIAS Y UN PROSATE QUE NO RESPONDE

El presidente del Consejo Provincial de Adultos Mayores describió un cuadro alarmante: “Estamos mal, mal, mal”. La frase no es exagerada. Médicos renunciando, servicios cortados, prestaciones suspendidas y una falta absoluta de soluciones por parte de PAMI y del PROSATE —que depende de Salud de Chubut— configuran un escenario crítico que golpea directamente a los afiliados, en su mayoría adultos mayores con enfermedades crónicas.

Durante los últimos meses renunciaron cardiólogos, odontólogos y distintos especialistas, dejando a cientos de afiliados sin atención. El servicio de cardiología en el IMA quedó interrumpido y no hay alergista, no hay dermatólogo y no existe un auditor médico, un pedido que el Consejo mantiene desde hace tres años. Aun así, las autoridades admiten que, en el mejor de los casos, la contratación podría demorarse otros seis meses.

La ausencia de respuesta obliga a que PAMI derive cada vez más pacientes al Hospital Ísola, saturando un sistema que ya trabaja al límite. En los últimos días se abrió allí una ventanilla de Gestión de Pacientes para intentar ordenar trámites de internación. Si bien la medida puede aliviar parte de la sobrecarga, no resuelve el fondo del problema: la falta de especialistas y la discontinuidad de tratamientos esenciales.

El cuadro se agrava con decisiones que afectan a sectores extremadamente sensibles: pacientes insulinodependientes, personas con tratamientos oncológicos, coberturas interrumpidas, insumos negados y demoras que ponen en riesgo la continuidad terapéutica.

El origen del conflicto también es económico. Según confirmó el titular del Consejo, los valores que paga PROSATE a los profesionales son irrisorios. A una odontóloga, por ejemplo, le ofrecieron $340 por cápita: “Con eso no puedo pagar ni los insumos”, respondió la profesional.

La situación se agrava porque PAMI cortó la cadena de pagos denunciando sobrefacturación, lo que dejó sin cardiólogos y profundizó la salida de especialistas. Ante este caos, el pedido de un auditor resulta urgente para transparentar responsabilidades: ¿es un problema de PAMI?, ¿de PROSATE?, ¿de los prestadores? Hoy nadie lo aclara.

Mientras tanto, desde la conducción local de PAMI reconocen que “esto es nacional” y que desde la provincia sólo pueden gestionar “arreglos pequeños”: autorizar una insulina, un insumo, un trámite aislado. Nada más.

La realidad es contundente: los adultos mayores están quedando sin atención, la red prestacional se desarma y  Salud de Chubut —a través de PROSATE— no logra garantizar lo mínimo: el acceso a especialistas, controles médicos básicos y continuidad en tratamientos esenciales.

Frente a este panorama, se impone un reclamo firme y urgente:

Salud Pública debe asumir su responsabilidad y reformular de manera inmediata la atención del PROSATE.

PAMI necesita recuperar la cadena de pagos, restituir servicios y garantizar especialistas.

El auditor médico debe nombrarse ya, no dentro de seis meses.

De lo contrario, lo que hoy es una crisis será, en poco tiempo, un colapso.

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