El 8 de agosto de 1974, Puerto Madryn fue escenario de un hecho que trascendió las fronteras de la ciudad y marcó el nacimiento de la industria del aluminio en la Argentina: se produjo la primera colada de aluminio primario de Aluar.
Aquel día, en la planta de aluminio primario, el metal líquido, a una temperatura cercana a los 800 grados, fue volcado desde una marmita hacia los moldes de la sala de fundición. Puede parecer una imagen estrictamente industrial, pero para Puerto Madryn significó mucho más: fue el comienzo de una transformación profunda que modificaría para siempre su perfil económico, social, demográfico y productivo.
La puesta en marcha inicial de la planta se había producido el 27 de julio de 1974. Pero en Aluar el aniversario se conmemora cada 8 de agosto, porque fue ese día cuando, por primera vez, se obtuvo aluminio primario en el país.
“Nuestro aniversario es la obtención de aluminio, la primera colada de aluminio en el país”, explica María Elena Lizurume, responsable de Relaciones con la Comunidad de Aluar.
Y aquella primera colada llegó a una ciudad muy diferente de la actual.
Puerto Madryn atravesaba por entonces una etapa compleja. Después del cierre del ferrocarril y de la pérdida de distintas actividades productivas vinculadas a los antiguos beneficios impositivos de la región, la ciudad había sufrido años de dificultades económicas. Cerraban fábricas y comercios, muchas viviendas quedaban abandonadas y numerosas familias debían buscar nuevos horizontes ante la falta de oportunidades laborales.
El turismo comenzaba a dar sus primeros pasos, pero todavía era una actividad principalmente estival y de alcance mucho más reducido que el que tendría décadas después.
LA LLEGADA DE ALUAR MODIFICÓ ESE ESCENARIO.
La instalación de la planta significó la creación de más de mil puestos de trabajo en sus comienzos y generó un movimiento que rápidamente se extendió mucho más allá de los límites de la fábrica. Se reactivaron la construcción y la actividad comercial, se fortaleció el puerto y comenzaron a generarse nuevas oportunidades para una ciudad que iniciaba un proceso de crecimiento sostenido.
Desde entonces, Puerto Madryn y Aluar crecieron prácticamente de manera paralela.
“Es algo que la ciudad y la empresa hemos crecido juntos”, resume Lizurume, al referirse a estos 52 años de historia compartida.
Ese vínculo también se expresa en las distintas acciones que la empresa desarrolla en la comunidad. Según explica la responsable de Relaciones con la Comunidad, a lo largo de los años se ha puesto especial énfasis en el acompañamiento a la educación, considerada uno de los principales ejes de trabajo, junto con otras áreas como salud y desarrollo comunitario.
Pero hay algo más reciente que apunta justamente a fortalecer ese vínculo con los vecinos: las visitas a la planta.
Aluar comenzó a implementar visitas los días sábados para que los habitantes de Puerto Madryn puedan conocer desde adentro el lugar que durante más de medio siglo estuvo asociado al desarrollo de la ciudad. La primera experiencia se realizó en el marco del aniversario de Puerto Madryn y la propuesta tendrá continuidad con nuevas fechas.
A estas visitas se suman las tradicionales actividades educativas y las recorridas turísticas que se realizan en conjunto con la Secretaría de Turismo durante las temporadas de verano e invierno.
CINCUENTA Y DOS AÑOS DESPUÉS DE AQUELLA PRIMERA COLADA, PUERTO MADRYN ES OTRA CIUDAD.
La pequeña localidad de entre seis y siete mil habitantes de 1974 se transformó en una ciudad industrial, portuaria y turística que hoy supera ampliamente aquella dimensión y que continúa proyectándose hacia nuevos desafíos.
En esa historia, la primera colada de aluminio ocupa un lugar fundamental.
No fue simplemente el primer aluminio producido en la Argentina. Para Puerto Madryn, aquel 8 de agosto de 1974 fue también el comienzo de una nueva etapa: la de una ciudad que encontró en la industria uno de los motores de su crecimiento y que, desde entonces, construyó una historia compartida con una empresa que se convirtió en parte inseparable de su paisaje, de su economía y de su identidad.
A 52 años de aquella primera colada, el aniversario de Aluar también es, de alguna manera, parte de la historia de Puerto Madryn.





