Los precios de los combustibles YPF volvieron a subir este sábado, cuando se aplicó una nueva actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), como definió la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por pedido del Ministerio de Economía de la Nación.
El impacto final en los precios de surtidor ronda el 7,3 % para la nafta super.
La información preliminar anunciaba un 4,5 % de incremento, aunque las empresas aplicaron una suba adicional para trasladar el aumento de sus costos y para recomponer rentabilidad.
Cabe recordar que el ICLy el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) había sido postergado por la administración de Alberto Fernández durante diez trimestres consecutivos, desde julio de 2021. Ahora, con la suba que se aplicará desde marzo, de acuerdo a los cálculos realizados por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el impuesto a los combustibles subirá un 50% y eso se trasladaría a las naftas, lo que las encarecerá en torno al 7%.
A principio de mes, el Gobierno «descongeló» el tributo que grava a los combustibles, que estaba sin modificación desde julio de 2021 y que debe actualizarse cada tres meses, tomando como cálculo la variación de la inflación acumulada en ese período. El Gobierno aplicó una suba por el atraso de 2021 y 2022, y difirió para los próximos meses los aumentos que correspondían a la inflación de 2023.
Las empresas refineras trasladaron la actualización impositiva al valor final del surtidor y aplicaron una suba adicional de dos puntos porcentuales por el aumento del bioetanol y el biodiesel, que se usa como corte en la producción de nafta y gasoil, respectivamente.

