Una familia de cinco integrantes fue asistida durante la madrugada de este miércoles luego de sufrir una intoxicación con monóxido de carbono en una vivienda del barrio Oeste de Puerto Madryn.
Ante la emergencia, se solicitó una ambulancia y la familia completa fue trasladada al Hospital “Dr. Andrés Isola”.
Desde la Guardia ingresaron para recibir tratamiento en la cámara hiperbárica y posteriormente continuaron bajo observación en el sector de Guardia.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión que permanece abierta y que tiene como escenario al propio Hospital Isola: qué ocurrirá con la cámara hiperbárica y quién tendrá a su cargo su utilización en Puerto Madryn.
La situación cobra particular relevancia porque la cámara fue incorporada al sistema sanitario de la ciudad precisamente para atender, entre otras patologías, las intoxicaciones por monóxido de carbono, además de accidentes de buceo, embolias gaseosas, determinadas infecciones y otras afecciones que requieren tratamiento con oxígeno hiperbárico.
UNA CÁMARA QUE LLEGÓ AL HOSPITAL HACE CASI OCHO AÑOS
La cámara hiperbárica fue inaugurada oficialmente en noviembre de 2018, durante una ceremonia encabezada por el entonces gobernador Mariano Arcioni, junto al intendente Ricardo Sastre, autoridades del Ministerio de Salud, del Hospital Isola y representantes de la Armada Argentina.
El equipamiento había sido donado por la Armada y quedó instalado en un espacio especialmente acondicionado, contiguo a la Guardia del Hospital.
En aquel momento se destacó que la cámara tendría una doble finalidad: atender necesidades del sistema público de salud y, a su vez, permanecer disponible para las actividades operativas de buceo de las Fuerzas Armadas.
Pero detrás de aquella inauguración existía un convenio previo.
UN ACUERDO QUE VENCIÓ EN 2025
De acuerdo con información a la que accedió Madryn Urbana, el convenio entre el Ministerio de Salud y la Armada Argentina había sido firmado en septiembre de 2015 por un plazo de diez años.
El acuerdo establecía un esquema de “uso y goce compartido”, cuyo objetivo era contar con un equipo de medicina hiperbárica destinado a distintas afecciones médicas y, simultáneamente, mantenerlo disponible para las actividades operativas de buceo de las Fuerzas Armadas.
Ese convenio venció en septiembre de 2025.
Según la información interna a la que pudo acceder este Medio, a partir de ese momento comenzaron las diferencias respecto de la continuidad del acuerdo y del destino del equipamiento.
La versión recogida por Madryn Urbana sostiene que la Armada habría planteado recuperar no solamente la cámara, sino también el compresor que fue adquirido por el Hospital.
Siempre según esa misma información, para avanzar en un nuevo convenio se habría planteado además un esquema que incluiría el cobro de los tratamientos y la intervención de personal de la Armada en cuestiones administrativas vinculadas con el funcionamiento del servicio.
Este punto genera especial preocupación dentro del ámbito sanitario, debido a que implicaría discutir quién administra un servicio que funciona dentro de un hospital público y quién toma las decisiones relacionadas con la atención de pacientes y el trabajo del personal de salud.
UNA DISPUTA QUE LLEGÓ AL FUNCIONAMIENTO COTIDIANO
La tensión habría alcanzado su punto más visible durante agosto, cuando, de acuerdo con la información recibida por este medio, el jefe del Apostadero, máximo referente de la Fuerza en la ciudad,habría dispuesto suspender temporalmente la utilización de la cámara.
La medida habría sido acatada inicialmente por autoridades hospitalarias durante aproximadamente una semana, hasta que pacientes que necesitaban el tratamiento hicieron pública la situación y el servicio volvió a funcionar.
Pero el conflicto no habría terminado allí.
Información proveniente del ámbito interno del Hospital da cuenta además de un clima de tensión entre personal sanitario y efectivos de la Armada vinculados con la cámara, incluyendo presencia de personal uniformado en el sector durante horarios de tratamiento.
Madryn Urbana pudo acceder a testimonios e información de personas con conocimiento directo de la situación. Por resguardo de esas fuentes, y ante el riesgo de consecuencias laborales para quienes aportaron los datos, decidimos no revelar sus identidades.
Las situaciones denunciadas incluyen acusaciones de presiones y hostigamiento hacia trabajadores de salud. Se trata de afirmaciones que deberán ser corroboradas por las autoridades correspondientes y que, por su gravedad, no pueden ser presentadas como hechos judicialmente acreditados.
¿QUÉ PUEDE PASAR CON LA CÁMARA?
La preocupación central dentro del ámbito sanitario es que el conflicto institucional termine afectando a los pacientes.
El tratamiento hiperbárico no se limita a los accidentes de buceo. La propia información difundida al momento de la inauguración enumeraba entre sus posibles usos las intoxicaciones por monóxido de carbono, embolias gaseosas, determinadas infecciones, osteomielitis refractaria, lesiones de difícil cicatrización y otras patologías.
Lo ocurrido esta madrugada constituye un ejemplo concreto: cinco personas intoxicadas llegaron al Hospital y fueron derivadas a la cámara como parte de su atención.
Por eso, mientras se discute el futuro del equipamiento, desde el ámbito sanitario aparece una alternativa que gana fuerza: que el sistema público adquiera una nueva cámara hiperbárica y que su funcionamiento quede bajo la órbita del Hospital y de los profesionales de salud especializados.
También se analiza la posibilidad de recurrir a la Justicia mediante una acción de amparo para plantear las irregularidades denunciadas y garantizar la continuidad de las prestaciones.
La pregunta que queda planteada es sencilla, pero de enorme importancia para Puerto Madryn:
¿Puede una disputa entre instituciones poner en riesgo la continuidad de un tratamiento que esta misma madrugada necesitó una familia completa?
La cámara hiperbárica fue instalada para atender a pacientes de la ciudad y de la región. Ahora, casi ocho años después de aquella inauguración, su futuro vuelve a estar en discusión.


