PLANETA MADRYN: CRUCEROS: MUCHO RUIDO, 44 RECALADAS Y UNA PREGUNTA INCÓMODA: ¿CUÁNTO QUEDA REALMENTE EN MADRYN?

La temporada que se viene tendrá 44 recaladas, según la Administración Portuaria. Pero detrás del número que suena grande hay una realidad bastante más matizada: no todos los barcos son grandes, no todos traen miles de pasajeros y buena parte del impacto económico no queda necesariamente en la ciudad.

La temporada de cruceros 2026/27 ya tiene su número para el discurso oficial: 44 recaladas anunciadas.

El director de Operaciones de la Administración Portuaria de Puerto Madryn destacó que son más que el año pasado, que habrá nuevos buques y que buena parte de ese resultado responde a gestiones realizadas durante los últimos años.

Todo bien con eso.

Pero cuando se mira la letra chica de la temporada aparece una fotografía bastante más interesante.

Porque 44 barcos no significan 44 grandes contingentes de turistas.

La grilla de arribos proyecta para la temporada 58.375 pasajeros y 26.678 tripulantes, unas 85 mil personas si se suman ambas categorías. Y allí aparece el primer dato para poner en contexto el entusiasmo: la temporada que se anuncia no será récord. Puerto Madryn tuvo 46 buques y 67.153 pasajeros en 2023/24, mientras que en 2024/25 fueron 41 buques y 53.377 pasajeros.

Es decir: habrá mucho movimiento, pero no estamos frente a una explosión inédita del turismo de cruceros.

El número de barcos puede engañar

La otra cuestión es todavía más importante.

Entre las 44 recaladas previstas aparecen varios de los llamados cruceros de expedición o antárticos, barcos relativamente pequeños, con capacidades que en algunos casos rondan apenas un centenar o un par de cientos de pasajeros.

Por eso, contar barcos no alcanza.

En la temporada que viene, una docena de esas recaladas de menor porte concentra apenas una pequeña fracción de los pasajeros proyectados. En cambio, los grandes buques —los que realmente descargan miles de personas en unas pocas horas— explican la mayor parte del movimiento de pasajeros.

La diferencia no es menor.

Para una ciudad turística, no produce el mismo efecto que llegue un barco de 100 pasajeros que uno de 3.000. Tampoco es igual para los taxis, remises, transportistas, guías, agencias de viajes, comercios y prestadores de excursiones.

El verdadero dato, entonces, no debería ser solamente cuántas veces se abre el muelle para recibir un barco.

La pregunta debería ser: ¿cuántos pasajeros bajan, cuántos permanecen en la ciudad, cuánto gastan y cuánto de ese dinero queda efectivamente en Madryn?

44 recaladas, pero ¿10 o 12 más?

Hay además un dato que merece ser aclarado.

En las expresiones del funcionario de la  APPM se señala que esta temporada tendría “diez o doce cruceros más que el año pasado”. Sin embargo, la estadística oficial de la propia Administración Portuaria registra 41 buques atendidos durante la temporada 2024/25.

Si para 2026/27 se anuncian 44 recaladas, la diferencia respecto de los 41 buques efectivamente atendidos en la temporada anterior sería de tres, no de diez o doce.

Puede haber una explicación vinculada a la forma en que se contabilizan los anuncios, las cancelaciones o las recaladas previstas, pero justamente por eso sería bueno que se explique con precisión.

Porque en materia de estadísticas turísticas,tres, diez o doce no son lo mismo.

EL MÉRITO DE HOY SE VERÁ DENTRO DE DOS AÑOS

Hay otro aspecto interesante en las declaraciones del funcionario.

El propio director de Operaciones explica que conseguir una nueva línea de cruceros no es una cuestión de un día para otro y que los contactos con las compañías se trabajan con dos o tres años de anticipación. Pone como ejemplo a Quark, cuya llegada esta temporada sería consecuencia de un trabajo iniciado dos años atrás.

Y probablemente allí esté la verdadera discusión.

Si las compañías navieras planifican sus itinerarios con tanta anticipación, las gestiones que se están haciendo hoy difícilmente puedan explicar en su totalidad la temporada que está a punto de comenzar.

Esta temporada, en buena medida, ya estaba armada.

El resultado de las gestiones actuales debería empezar a medirse con mayor claridad en las temporadas siguientes. Y allí hay un dato que invita a mirar más allá de la foto de octubre o noviembre: ya aparecen 40 recaladas anunciadas para 2027/28 y 35 para 2028/29.

Entonces, quizás sea más interesante preguntar dentro de dos años cuántas de esas gestiones se transformaron efectivamente en nuevos barcos, más pasajeros y —fundamentalmente— más actividad económica para la ciudad.

¿QUIÉN GANA CON LOS CRUCEROS?

Porque esta es, en definitiva, la pregunta que importa.

Los cruceros generan actividad. Eso es indiscutible.

Cada arribo moviliza transportistas, guías, agencias receptivas, excursiones, operadores turísticos y distintos servicios. Algunos pasajeros bajan del barco, recorren Puerto Madryn, visitan Península Valdés, Punta Loma u otros atractivos y contratan servicios que no están incluidos en el paquete que compraron a bordo.

Ahí está una parte del verdadero derrame económico.

Pero también existe otro beneficiario directo y mucho menos mencionado en las declaraciones promocionales: la propia Administración Portuaria, que cobra los servicios, tasas y aranceles correspondientes a cada buque.

Y cuanto más grande es el barco, mayor es el movimiento económico asociado a su estadía portuaria.

Por eso tampoco alcanza con repetir que “los cruceros dejan millones en la ciudad”. Sería mucho más interesante saber cuántos millones quedan realmente en la economía local y cuántos corresponden a la actividad portuaria.

EL DESAFÍO NO ES TRAER BARCOS: ES HACER QUE GASTEN EN MADRYN

Puerto Madryn ya tiene algo que muchas ciudades quisieran: es un puerto instalado en una ruta internacional de cruceros y tiene atractivos turísticos de enorme jerarquía.

El desafío, entonces, no parece ser solamente conseguir que un barco incluya a Madryn en su itinerario.

El verdadero desafío es conseguir que el pasajero del crucero deje dinero en Madryn.

Que baje.

Que salga del circuito cerrado de la excursión contratada a bordo.

Que tome un taxi o una combi.

Que contrate un guía local.

Que compre una excursión.

Que consuma en un comercio.

Que vuelva.

Porque una cosa es contar 44 barcos en una planilla.

Y otra bastante diferente es poder demostrar cuánto de todo ese movimiento se transforma en trabajo, ventas y dinero para los madrynenses.

Los cruceros van a volver.

La discusión interesante es qué hacemos nosotros con ellos cuando llegan.

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