El edificio Jenga, una de las expresiones más llamativas de la denominada “arquitectura lúdica” que se desarrolla en Puerto Madryn, volvió a poner a la ciudad en movimiento. Durante el viernes 25 y el sábado 26 de septiembre, sus terrazas y su particular fachada se transformaron en escenario para una propuesta que combinó música en vivo, luces y video mapping.
Hay edificios que se construyen para ser habitados y otros que, casi sin proponérselo, terminan convirtiéndose también en parte del paisaje y de la identidad de una ciudad.
El Jenga, ubicado en el sector sur de Puerto Madryn, pertenece claramente a esta segunda categoría. Sus grandes volúmenes desplazados, con piezas que parecen desafiar la gravedad, son parte de una serie de proyectos desarrollados por el estudio Oporto Diez Arquitectos, bajo el concepto de “Arquitectura Lúdica”.
La idea, que comenzó años atrás con QUBE —inspirado en el cubo Rubik— y continuó con TETRIS, busca llevar a la arquitectura juegos conocidos por todos, pero sin limitarse a reproducir literalmente sus formas. En el caso del Jenga, el desafío aparece en módulos que llegan a proyectarse aproximadamente seis metros hacia el vacío, sostenidos por una estructura especialmente diseñada.
PERO ESTA VEZ EL EDIFICIO FUE MÁS ALLÁ DE SU FUNCIÓN ARQUITECTÓNICA
Durante dos jornadas, distintas propuestas musicales ocuparon las terrazas del Jenga mientras la fachada se convirtió en una enorme superficie para el video mapping: imágenes, luces y movimiento adaptados a los diferentes volúmenes de la construcción.
La experiencia retoma una iniciativa que el estudio ya había realizado en el edificio Tetris, donde la arquitectura también fue utilizada como soporte para una intervención artística que combinó proyecciones, música y artistas en altura. Aquella experiencia incluso trascendió las fronteras de la ciudad y obtuvo repercusión internacional.
UNA CIUDAD QUE TAMBIÉN SE PUEDE MIRAR DESDE SUS EDIFICIOS
Más allá del espectáculo puntual, la propuesta vuelve a poner sobre la mesa algo que en Puerto Madryn ya empieza a ser reconocible: una manera diferente de pensar la arquitectura urbana.
QUBE, TETRIS y JENGA forman parte de una misma búsqueda, a la que próximamente se sumará DOMINÓ. El estudio Oporto Diez viene desarrollando esta línea desde hace aproximadamente una década, utilizando juegos populares como punto de partida para pensar volúmenes, terrazas, espacios y formas de habitar.
Y allí aparece quizás lo más interesante de esta experiencia: el edificio deja por un momento de ser solamente un objeto arquitectónico para convertirse en un espacio cultural.
Las terrazas se transforman en escenarios. La fachada, en pantalla. Y quienes habitualmente pasan frente al edificio como peatones o vecinos se convierten, por unas horas, en espectadores.
En una ciudad acostumbrada a reconocerse a través del mar, las ballenas y el paisaje costero, estas construcciones empiezan a aportar otro elemento a la identidad urbana: una arquitectura que busca sorprender, generar conversación y, literalmente, jugar con la mirada de quienes recorren Madryn.
El Jenga, esta vez, no solamente parecía desafiar la gravedad.
También invitó a mirar la ciudad de otra manera.




