¿Qué hago si un día me llega una cédula y dice que fui convocado para ser jurado? ¿Tengo que saber de Derecho? ¿Puedo negarme? ¿Qué pasa si tengo miedo? ¿Cómo se elige a quienes finalmente integran el jurado?
Esas fueron algunas de las preguntas que encontraron respuesta este martes en una charla abierta a la comunidad realizada en el Salón del Bingo Municipal, donde funcionarios de la Oficina Judicial de Puerto Madryn se encargaron de ponerle claridad a un tema que todavía genera dudas —y bastante incertidumbre— entre los vecinos: el juicio por jurados.
La actividad estuvo a cargo de la directora de la Oficina Judicial de la Circunscripción Puerto Madryn, Dra. Valeria Vázquez, junto a los funcionarios Dr. Gastón Cabrera y Dra. Priscila Garrido, y contó con una importante presencia de integrantes de las juntas vecinales de la ciudad.
También participaron el responsable municipal de Asociaciones Vecinales, Edgardo Quinteiros, y el subsecretario de Gobierno, Enzo Terrera.
La charla tuvo una particularidad: no fue una clase de Derecho. Fue, más bien, una explicación pensada para el vecino que quizás nunca tuvo contacto con un tribunal y que mañana puede recibir una notificación que lo convierta en potencial integrante de un jurado popular.
Y allí apareció uno de los puntos centrales: no hace falta ser abogado, tener conocimientos jurídicos ni contar con una capacitación previa para ser jurado.
La convocatoria forma parte de un mecanismo establecido por ley y, una vez recibida la notificación, participar constituye una carga pública. Es decir, es un derecho ciudadano, pero también una obligación, salvo que existan motivos concretos y acreditables que permitan justificar la inasistencia.
Desde la Oficina Judicial explicaron que aproximadamente un 40% de las personas convocadas intenta justificar su imposibilidad de participar, aunque existen situaciones puntuales —como determinados problemas de salud o viajes que puedan acreditarse— contempladas por la normativa.
Pero también hubo un mensaje tranquilizador: quienes llegan inicialmente con cierta resistencia o preocupación suelen terminar la experiencia con una valoración positiva.
El recorrido comienza con una audiencia de selección. De las personas convocadas se realiza una depuración y, finalmente, 16 son seleccionadas para integrar el jurado, en un proceso en el que intervienen el juez, las partes y la propia Oficina Judicial. Allí se formulan preguntas, algunas generales y otras vinculadas específicamente con cada caso, para determinar quiénes pueden integrar el jurado.
La importancia de estas charlas tiene que ver justamente con eso: sacar al juicio por jurados del lenguaje de los tribunales y acercarlo a la vida cotidiana de la comunidad.
Porque el sistema lleva ya cuatro años funcionando en Chubut y, como señalaron desde la Oficina Judicial, es una metodología que llegó para quedarse.
De hecho, Puerto Madryn ya tiene una nueva convocatoria en marcha: el próximo 22 de septiembre se realizará un juicio por jurados, aunque por tratarse de un delito de abuso sexual no se brindaron mayores detalles sobre el caso.
La participación ciudadana en la Justicia, explicaron los funcionarios, es también una forma de ejercer ciudadanía. Así como los vecinos participan de la vida democrática a través de las elecciones, el juicio por jurados les ofrece otra posibilidad: conocer desde adentro cómo funciona la Justicia, escuchar un caso, deliberar y finalmente decidir sobre la culpabilidad o no culpabilidad de una persona.
Y quizás ese haya sido el principal objetivo de la jornada: que si alguna vez llega esa cédula, el vecino no la mire con miedo ni como algo completamente ajeno.
Que sepa, al menos, de qué se trata.
Y que entienda que, por una vez, la Justicia no solamente está para el ciudadano: también puede pedirle al ciudadano que forme parte de ella.


