A pesar de que las autoridades aseguran que las obras avanzan, padres de estudiantes de la Escuela N° 7733 de Puerto Madryn denuncian que sus hijos asisten a clases en condiciones inaceptables.
Desde hace semanas, el edificio escolar no cuenta con calefacción, debido al retiro del medidor de gas en el marco de una obra de infraestructura que aún no finaliza. A esto se suma la exposición al polvo, al ruido y a sectores del establecimiento completamente abiertos.
“La escuela está en obra, nos cortaron el gas y los chicos están estudiando con frío y en medio del polvo. Hay sectores completamente abiertos y aún así insisten en que las clases continúen con normalidad”, señaló una madre.
Hubo profesores que se retiraron de la clase a causa del frío que se daba.
Otro padre fue más directo: “Nuestros hijos están entre dos obras, sin calefacción. Nos dicen que es eso o volver a las clases virtuales, pero eso no es una opción real para muchos chicos”.
Según informaron las familias, la dirección del establecimiento desalienta cualquier intento de hacer públicos los reclamos, e incluso se opone a que los padres redacten actas. “La directora se enoja cada vez que hacemos un acta por las malas condiciones. No quieren que esto se haga viral porque están construyendo la escuela nueva, pero mientras tanto los chicos siguen estudiando ahí, como si nada pasara”, expresaron.
El conflicto no es nuevo. En marzo, padres de la Escuela N° 7733 y de la Escuela N° 46 –que comparten edificio– ya se habían movilizado denunciando la paralización de obras que impedía el normal inicio del ciclo lectivo para más de 240 alumnos. “Desde entonces hubo promesas, incluso del ministro de Educación, pero seguimos sin respuestas claras. Dijeron que a fines de abril estaría resuelto, ahora dicen mediados de junio. Mientras tanto, los chicos siguen en el mismo lugar y las condiciones no mejoran”, recordaron.
La situación ha derivado incluso en presentaciones judiciales. “Agotamos todos los recursos administrativos. Fuimos a supervisión, hablamos con autoridades del ministerio, incluso el intendente intentó intervenir. Pero nada funcionó. Por eso ahora recurrimos a la Justicia”, explicaron desde el grupo de padres autoconvocados.
A pesar de la presión social, desde Supervisión escolar insisten en que la escuela “está en condiciones” de funcionar, aunque no haya gas ni calefacción. La respuesta oficial contrasta con lo que viven las familias día a día. “Dicen que las condiciones están dadas, pero este lunes 19 otra vez no hay clases. Vamos viendo semana a semana qué pasa”, apuntó una madre, resignada.
En tanto, los gremios docentes no se han pronunciado con firmeza sobre la situación. “El gremio no escucha a los docentes, supervisión no escucha a los padres”, resumió uno de los testimonios.
La comunidad educativa exige una solución urgente. La falta de infraestructura y de planificación en las obras afecta directamente el derecho a la educación de los niños y adolescentes, y pone en evidencia un problema estructural que se repite año tras año en distintos establecimientos de la ciudad.



