Este domingo 8 de junio, la Peña Maradoniana “Ciudad de D10S” realizó un nuevo encuentro en Puerto Madryn bajo la consigna “Leer al Diego”, una propuesta literaria y afectiva que reunió a fanáticos del fútbol y la palabra en el bar “James Beer”.
El encuentro tomó forma de café literario, donde se leyeron textos de escritores consagrados como Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Roberto Fontanarrosa y Mario Vargas Llosa, quienes a lo largo de los años dedicaron páginas memorables a la figura de Diego Armando Maradona. También hubo espacio para la participación de escritores y escritoras locales, que compartieron sus propias creaciones inspiradas en el astro argentino.
Entre los presentes, se destacó la participación de veteranos de Malvinas de Puerto Madryn, quienes expresaron con emoción su vínculo con Diego, especialmente al recordar el célebre partido frente a Inglaterra en el Mundial de 1986. Para muchos, los goles de Maradona en ese encuentro aún resuenan como una forma simbólica de reparación y orgullo nacional.
“Leer al Diego” no fue solo un homenaje al jugador, sino también al símbolo cultural que representa. Maradona como personaje literario, como metáfora del pueblo, como espejo de pasiones y contradicciones, fue el centro de un encuentro cargado de emoción, humor y memoria compartida.
Entre los participantes, también hubo maradonianos “recién llegados”, que se acercaron a la figura de Diego después de su muerte, y que desde la fragilidad de la palabra periodística ensayan modos de rendirle tributo.
En ese contexto, comparto lo que escribí y le en el encuentro:
«El más humano de los dioses»
Estamos aquí, en esta suerte de ritual laico, reunidos otra vez para hacer lo que parece imposible: tratar de explicar a Diego Armando Maradona con palabras. Intentarlo, aunque sepamos que es una verdadera utopía literaria.
Porque hablar de Diego es cruzar una frontera donde la razón se disuelve, y solo queda la emoción desnuda.
Este absurdo y reiterado desafío de ponerle lenguaje a lo inexplicable, de intentar desnudar el corazón de un ser amado, lo transitamos en puntitas de pie, como quien camina por la cornisa. Porque eso son los maradonianos: hombres y mujeres que arden la vida con pasión, que pisan el borde del precipicio una y otra vez, sin medir las consecuencias.
Pensar y hablar de Diego es un acto de entrega. Nos tienta. Nos invita. Nos incita a la irracionalidad.
Y sí, a veces tropezamos, y rodamos cuesta abajo por ese acantilado hasta chocar con una realidad que no siempre es la que deseamos. Pero aun desde el fondo, seguimos gritando nuestra locura maradoniana.
Hace unas semanas el Napoli salió campeón, y Diego no está. Pero fue como si estuviera. La gente fue a su santuario a celebrarlo. Lo siguen amando. Porque lo que dejó, lo que sembró, es eterno.
Antonio Mosquela, periodista y maradoniano napolitano, dice que cuando Diego llegó a Nápoles en 1984 fue como el desembarco de un Scugnizzo: un chico de la calle, un pobre, que terminó siendo el capitano de un barco, de un equipo, de una ciudad.
Paolo Sorrentino, cineasta y devoto de Diego, dijo que Maradona no aterrizó en Nápoles: se materializó. Fue una aparición. Llegó en un momento histórico. Y fue, para Nápoles, lo que fueron los americanos al final de la Segunda Guerra Mundial: un liberador.
Nápoles es, desde entonces, una ciudad que habita en el corazón de los argentinos.
Un paraíso terrenal por conocer.
Un lugar de miles de colores, con sol amargo y olor a mar.
Una ciudad que, gracias a Diego, pudo zarpar.
Y zarpar hacia la victoria.
Y cómo no emocionarse al ver ese amor incondicional del pueblo napolitano.
En tiempos de tanto desamor, de tanto olvido, es conmovedor que sigan yendo a su altar. Que lo sigan llamando, celebrando, sintiendo.
Porque te guste o no te guste, hay jugadores que son cracks, que son ídolos, sí. Pero no se sienten del pueblo. Como pasa con los políticos: algunos se dicen del pueblo, pero no lo son.
Diego sí lo fue. Fue un crack del pueblo.
Y como escribió Don Osvaldo Soriano: fue un dios con los pies de barro.
Porque era humano, papá.
Era humano. Como dice el primer mural de la Peña Maradoniana Ciudad de D10S, y como repite Vanina frecuentemente: El más humano de los dioses.”
La actividad fue organizada por la Peña Maradoniana “Ciudad de D10S” y tuvo entrada libre y gratuita. Al cierre del encuentro, se anunció que la edición de julio se realizará en el Centro de Veteranos de Malvinas de la ciudad, reafirmando el vínculo entre la memoria colectiva y la figura eterna de Maradona.


