El tradicional encuentro de música coral volvió a reunir en Puerto Madryn a coros, directores, docentes, músicos y aficionados, en una edición que combinó talleres, presentaciones y espacios de intercambio.
La edición 2026 de Madryn Canto llegó a su cierre el domingo con un concierto realizado en la sede de la Universidad del Chubut, que contó con una importante presencia de público y la participación de distintas agrupaciones y propuestas vinculadas a la música coral.
El escenario reunió al Conjunto Femenino Hermanas del Viento, de Río Gallegos, y al Coro Juvenil de las Escuelas Preuniversitarias de la UNS. También se presentaron las muestras de los talleres “Desde una comunicación diferente”, coordinado por el maestro Osvaldo Manzanelli, e “Identidades”, dirigido por el maestro Pedro Garaban.
El cierre tuvo además un ingrediente diferente con la actuación de la murga La Máquina de Hacer Chorizos, que puso el punto final a una jornada que combinó distintas expresiones musicales.
A lo largo de esta edición, Madryn Canto volvió a generar espacios de formación e intercambio con la presencia de reconocidos maestros y maestras que llegaron a la ciudad para dictar talleres y compartir experiencias relacionadas con el canto coral.
Más allá de los conciertos, el encuentro volvió a poner en escena una actividad que cuenta con una historia importante en Puerto Madryn y que, desde hace más de tres décadas, convoca a integrantes de coros, directores, estudiantes, docentes y músicos de distintos lugares.
MÁS DE 30 AÑOS DE HISTORIA
Madryn Canto comenzó en febrero de 1994 y desde entonces fue construyendo una trayectoria que lo convirtió en una referencia dentro de la actividad coral local.
En esta edición también hubo espacio para mirar hacia atrás: durante la primera jornada se realizó un homenaje a quienes impulsaron los comienzos del festival, reconociendo a protagonistas de aquella primera etapa y poniendo en valor una historia que continúa renovándose con cada edición.
Con talleres, encuentros y presentaciones, Madryn Canto volvió así a ocupar un lugar en la agenda cultural de Puerto Madryn, sosteniendo una propuesta que apuesta al encuentro entre distintas generaciones y experiencias alrededor de la música coral.


