PLANETA MADRYN: MURIÓ MARIO LEDESMA: UNA VIDA MARCADA POR LA VIOLENCIA, EL CASTIGO Y EL AISLAMIENTO FINAL

Mario Ledesma murió el pasado 11 de junio en Puerto Madryn, enfermo, solo y apartado. Llevaba tiempo sin trabajar. En sus últimos días, según quienes lo conocían, parecía haberse entregado: se encerraba en su vivienda, salía poco y apenas hablaba. Tenía cáncer, agravado por una diabetes que no trataba con regularidad. Así terminó la vida de un hombre que no fue un vecino ilustre, pero tampoco pasó desapercibido.

Ledesma había sido condenado a diez años de prisión por matar a puñaladas a su esposa, Roxana León, en plena vía pública. El hecho ocurrió, frente a testigos, cuando la pareja se encontró en una céntrica esquina de la ciudad antes de una audiencia judicial por la tramitación de su separación. Ella tenía 28 años. La causa fue instruida como «homicidio simple» por la fiscal Susana Sánchez, ya que en ese momento no existía la figura legal del femicidio.

Aunque la condena se concretó, Ledesma no cumplió la totalidad de la pena: fue indultado por el entonces gobernador Carlos Maestro. El indulto, que generó controversia en su momento, le permitió recuperar la libertad y reinsertarse en Puerto Madryn.

Con el paso del tiempo intentó reconvertirse. Primero impulsó una cooperativa que ofrecía servicios a empresas pesqueras. Luego, se dedicó a la elaboración artesanal de productos de panadería que vendía como ambulante, tanto en la playa como en eventos públicos. También proyectó —aunque no llegó a concretar— una pequeña planta para procesar productos del mar en el barrio Pujol.

En 2019 volvió a ser noticia, esta vez por protagonizar dos episodios en los que fue detenido por «apología del delito y usurpación violenta de tierras», al incitar a cientos de personas a tomar terrenos fiscales con el argumento de que «el Estado no daba respuestas a la necesidad de vivienda».

La historia de Mario Ledesma es incómoda. Encierra una tragedia irreparable, una condena, un perdón estatal, intentos de rearmar una vida, nuevas polémicas, enfermedad y, finalmente, muerte en el aislamiento. No dejó un legado visible ni fue recordado con honores. Pero su paso por esta ciudad quedó marcado en la memoria colectiva, en los archivos judiciales y en las cicatrices sociales de una época.

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