La Justicia de Familia de Puerto Madryn fijó un canon mensual por el tiempo en que el demandado ocupó en soledad la casa que compartía con su ex pareja en El Doradillo.
Una sentencia de la Justicia de Familia de Puerto Madryn estableció que un hombre deberá compensar económicamente a su ex pareja por haber ocupado en forma exclusiva la vivienda que ambos compartían, tras la ruptura de una unión convivencial de más de una década.
El fallo fue dictado por la jueza Dra. María Fernanda Palma en el marco de un proceso de renta compensatoria iniciado por la mujer, quien dejó el inmueble ubicado en la zona de Parque Ecológico El Doradillo luego de la separación, mientras que el demandado permaneció allí sin abonar ningún tipo de contraprestación.
Según surge de la causa, la pareja convivió entre 2010 y 2022. Luego se dio la salida de la mujer del hogar familiar, tras lo cual el hombre continuó utilizando la propiedad de manera excluyente, pese a que el bien pertenece a ambos en partes iguales.
Ante esta situación, la demandante recurrió a la vía judicial para reclamar una compensación por no poder disponer de su parte del inmueble, además del reintegro de gastos que siguió afrontando —principalmente impuestos— para preservar el patrimonio común.
En su resolución, la magistrada consideró que el uso exclusivo de un bien indiviso por parte de uno de los convivientes, luego de la ruptura, genera el derecho del otro a percibir una compensación económica, a fin de evitar un enriquecimiento sin causa.
En ese sentido, la sentencia fijó un canon equivalente al 50% del valor de mercado de un alquiler, con efecto retroactivo al momento en que se formalizó el reclamo. En términos concretos, el hombre deberá abonar $242.500 mensuales por el período comprendido entre mayo de 2024 y septiembre de 2025, cuando finalmente dejó la vivienda.
Además, deberá reintegrar a su expareja la mitad de los gastos impositivos que ella afrontó durante ese tiempo.
En paralelo, el fallo homologó acuerdos alcanzados por las partes respecto de otros bienes y también sobre el cuidado de sus mascotas. Hasta fines de 2025, los cuatro animales permanecieron en la vivienda bajo el cuidado del hombre, mientras que la mujer se hacía cargo de su alimentación. Desde 2026, acordaron dividirse la tenencia: cada uno quedó a cargo de un perro y un gato.
Finalmente, ambas partes resolvieron avanzar con la tasación y posterior venta del inmueble a través de una inmobiliaria local.

