Con la temporada de verano cada vez más cerca, el Municipio avanza con un nuevo esquema de ordenamiento para el sector costero sur, especialmente en Playa Paraná y Playa Kaiser.
El director de Tránsito, Gustavo Fernández, confirmó que por ahora se realizan recorridos preventivos y que desde noviembre se prevé reforzar la presencia de personal durante las 24 horas.
La experiencia de Playa Kaiser es uno de los principales antecedentes. Allí fueron retiradas unas 16 casillas que permanecían instaladas de manera permanente y que, según explicó Fernández, habían generado situaciones en las que algunos ocupantes prácticamente se consideraban propietarios del espacio público.
Ahora la intención es evitar que esa situación se repita en Playa Paraná. Para eso, el Municipio elevó al Concejo Deliberante un proyecto para limitar el tiempo de permanencia y evitar el acampe permanente durante todo el año.
La propuesta contempla habilitar el pernocte aproximadamente desde mediados de noviembre hasta mediados de marzo. Fuera de ese período, se podría permanecer durante el día, pero las casillas deberían retirarse alrededor de las 20. El proyecto todavía debe ser tratado y aprobado por los concejales.
También se analiza contemplar fines de semana largos y períodos especiales de varios días, una de las inquietudes planteadas durante la reunión entre funcionarios y concejales.
Paralelamente, se trabaja en la distribución de los espacios dentro de Playa Paraná, diferenciando los sectores destinados al pernocte de aquellos para quienes concurren solamente durante el día.
El crecimiento de motorhomes, casillas y rodanteros en los últimos años obligó a revisar las reglas de convivencia. Fernández mencionó situaciones como descargas de baños químicos, instalaciones permanentes y hasta la construcción de estructuras junto a las casillas.
El planteo municipal es claro: las playas siguen siendo espacios públicos y el crecimiento del turismo itinerante no puede transformarse en una apropiación permanente del lugar.
La temporada se acerca y, esta vez, el desafío será que el ordenamiento que durante años quedó en los papeles pueda hacerse efectivo sobre el terreno.



