El arribo del Viking Jupiter, con cerca de 1.400 personas a bordo, fue celebrado como el inicio formal de la temporada alta de cruceros 2025/2026 y presentado por el Gobierno del Chubut como una muestra de “creciente actividad” y “fortalecimiento del posicionamiento internacional” de Puerto Madryn.
Sin embargo, la realidad que describen muchos agentes de viaje y operadores turísticos locales es muy distinta: la ciudad vuelve a quedar relegada como puerto de paso, con barcos que atraviesan la boca del Golfo Nuevo y continúan rumbo al sur sin amarrar.
un sector en retroceso:
La preocupación no se limita a las recaladas que no llegan. El problema más profundo es la descapitalización de la cadena turística local, que afecta su capacidad operativa y su potencial a futuro.
Pérdida de guías de turismo y transporte:
La intermitencia laboral llevó a muchos guías a abandonar la profesión y obligó a agencias a reducir su parque automotor.
Desinterés empresarial:
La falta de continuidad e incertidumbre desalienta inversiones. Varias agencias ya no compiten por la operatoria de cruceros.
Sensación de impotencia:
“Somos un puerto de paso y no influimos en nada. Muchos barcos pasan de largo”, resume una agente de viajes.
Todo esto implica que lo que tanto costó construir —una plaza sólida para las navieras— hoy está seriamente comprometido.
Más que Hidrovía: una falta de política nacional
La política tarifaria de la Vía Navegable Troncal (Hidrovía) golpeó fuerte, pero no es el único factor. El sector privado coincide en que ningún gobierno nacional ha tratado al turismo como política de Estado.
Entre los puntos críticos:
La salida de Norwegian Cruise Line, que deja afuera entre 20.000 y 24.000 pasajeros, impacta directamente sobre la economía local.
Una estructura tarifaria desactualizada, que castiga a los cruceros al aplicarse sobre Tonelada de Registro Neto.
Cruzar la Hidrovía sin bonificaciones, un cambio que multiplicó los costos en una industria que planifica con años de anticipación.
Falta de reglas claras en plena licitación de la VNT, lo que aumenta la incertidumbre.
Gestión local activa, pero condicionada
La APPM, la Municipalidad y el propio gobernador realizaron gestiones para frenar aumentos y diferenciar al turismo de la carga. Pero el problema es estructural y nacional: Madryn no tiene forma de corregir sola un esquema que la perjudica sistemáticamente.
Entre el discurso y los hechos
Mientras las comunicaciones oficiales hablan de “crecimiento” y “dinamismo”, el sector privado observa pérdida de capacidad, menos interés de las navieras y un retroceso peligroso. Como sintetizó una operadora: “Los gobiernos hablan mucho de gestión, pero nunca tomaron al turismo en serio.”
El riesgo es claro: Puerto Madryn no está perdiendo solo recaladas, sino también competitividad, credibilidad y estructura.
Y mientras tanto, continúan los festejos oficiales… aunque la realidad diga otra cosa.


