Esta historia parece sacada de un guión de película, pero es la realidad de una familia históricamente conflictiva de Puerto Madryn.
Menores de edad, descendientes de una familia marcada por tragedias: uno murió por suicidio y otro falleció tras una infección en la pierna, producto de una herida de arma blanca en un hecho delictivo. Niños pobres, sin educación, y con muchos años de abandono estatal, lo que ahora se traduce en terribles consecuencias.
Estos adolescentes están investigados por al menos cinco robos a mano armada. Hace dos meses comenzaron una serie de asaltos en la vía pública, afectando a dos agencias de Quiniela, una en Pedro Derbes y otra en Avenida Roca; una farmacia en Estivariz y San Martín; el kiosco Hipocampito y el local de Empanada House. En la mayoría de estos robos, las cámaras de seguridad captaron a los responsables, siendo identificados como estos menores.
La familia está inmersa en el delito, el consumo de estupefacientes y alcohol, y envuelta en todo tipo de conflictos. La División Policial de Investigaciones (DPI) ha seguido el rastro de los jóvenes a través del análisis detallado de las grabaciones de cámaras públicas y privadas. Tras cada robo, los adolescentes huían hacia la costa y luego se dirigían al Barrio Comercio III, donde residen. Este patrón repetitivo, sumado a la identificación de sus prendas y características físicas, fue clave para vincular a los hermanos con los delitos recientes que han golpeado a los comercios locales.
La jueza Stella Eizmendi recibió la solicitud de allanamiento, que incluía el pedido de detención del menor de 16 años (el de 15 es inimputable por la ley penal), así como la requisa personal de los ocupantes y el secuestro de prendas, armas y dispositivos móviles vinculados a los hechos. En los operativos se lograron secuestrar elementos clave para la investigación, entre ellos, objetos robados y un arma de fuego de fabricación casera, utilizada en los delitos.













