CHUBUT: SERGIO WISKY, LA SALIDA QUE NADIE COMUNICÓ Y QUE TODOS VEÍAN VENIR

La puerta de atrás volvió a ser protagonista en la política de Chubut. Esta vez, por la salida del médico sanitarista Sergio Wisky, quien hasta hace poco ocupaba el sillón de la presidencia del Instituto de Seguridad Social y Seguros (ISSyS) y había sido anunciado para volver a encabezar la Secretaría de Salud. Pero nunca asumió formalmente. Y ahora, su alejamiento del gabinete de Ignacio Torres es un hecho. Aunque nadie lo haya comunicado oficialmente.

Desde hace semanas, era un secreto a voces,  que el vínculo entre el gobernador y Wisky estaba roto. Lo que comenzó como una discusión interna se convirtió en un enfrentamiento fuerte que —según fuentes calificadas— estuvo a punto de escalar físicamente. Desde entonces, todo fue confusión y silencio. Wisky desapareció del radar oficial sin un solo parte de prensa que explique qué pasó. Se fue como llegó: en medio de elogios y promesas, pero con un desenlace que ni siquiera el gobierno se animó a explicar.

Carlos Guajardo, periodista de Trelew y autor de una nota reciente en el diario Río Negro, lo resumió con precisión: Wisky se fue por la puerta de atrás, en silencio, con un mensaje más potente que cualquier declaración.

El que supo ser “el funcionario mimado” de Torres, con una trayectoria reconocida como ex diputado nacional y asesor en salud en el gobierno porteño, terminó eyectado del gabinete chubutense sin explicaciones públicas.

Mientras tanto, crecen las incógnitas sobre el futuro de Denise Acosta, la reconocida médica madrynense que había sido designada al frente de la Secretaría de Salud cuando Wisky fue enviado al ISSyS.

Tras el fugaz “regreso” del sanitarista, se aseguró que Acosta continuaría en el equipo, pero nunca se informó en qué lugar. Hoy, con la salida ya consumada de Wisky, distintas fuentes señalan que Acosta podría ser ratificada en el cargo. Sin embargo, el silencio oficial persiste.

No es un detalle menor. Acosta cuenta con amplio respaldo profesional y territorial, y su permanencia o no en la cartera sanitaria marcará el rumbo de un área clave en un momento delicado para el sistema público de salud en Chubut, en un contexto de conflicto con los médicos que ya atraviesa su cuarta semana con medidas de acción directa.

La falta de transparencia en la comunicación política vuelve a instalar un patrón en el gobierno de Torres: cambios relevantes que se procesan de espaldas a la ciudadanía, sin explicaciones ni fundamentos. Esta gestión, que prometió institucionalidad y orden, empieza a acumular movimientos en las sombras, reacomodamientos internos sin partes oficiales, y decisiones sensibles adoptadas con el menor nivel de claridad posible.

La salida de Wisky no es una anécdota. Es un síntoma.

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