Una nueva controversia se desató en Península Valdés tras la interrupción del acceso a la boca de Caleta Valdés. La medida, implementada por el propietario del campo —el mismo que años atrás cerró el acceso a Punta Pardelas—, generó preocupación entre las agencias de turismo justo al inicio de la segunda etapa de la temporada de orcas y pingüinos.
El ministro de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, Diego Lapenna, intentó llevar tranquilidad en declaraciones a LU17 Radio Golfo Nuevo, donde aseguró que “no se va a cerrar nada”. Sostuvo que las acciones en curso buscan “mejorar las condiciones del área y reforzar la conservación” sin afectar la actividad turística.
Según explicó, los trabajos se centran en la pingüinera de Caleta, donde personal de la Subsecretaría de Conservación y especialistas realizan relevamientos para reparar estructuras deterioradas. “Buscamos una solución que permita realizar las obras sin cerrar el acceso, manteniendo la visitación bajo control”, afirmó el funcionario.
Sin embargo, a los pocos minutos de sus declaraciones comenzaron a circular en redes sociales imágenes que muestran el cierre del acceso con alambrado y carteles, además de pasarelas que —lejos de estar en mal estado— parecen en condiciones óptimas.
La situación generó malestar entre operadores turísticos y guías locales, que advierten que una eventual restricción afectaría directamente la experiencia de los visitantes y el movimiento económico en uno de los puntos más emblemáticos de la península.
Fuentes cercanas al Ministerio aseguran que habría un acercamiento con el propietario del campo, con el objetivo de destrabar el conflicto en los próximos días y garantizar la normalización del acceso a la zona.



