PENÍNSULA VALDÉS: GUARDAGANADOS EN LAS PASARELAS DE CALETA VALDÉS: UNA SOLUCIÓN QUE GENERA DUDAS ENTRE LOS PRESTADORES TURÍSTICOS

Las estructuras fueron instaladas en los accesos a la zona de la boca y la pingüinera de Caleta Valdés. Productores sostienen que buscan evitar el escape de animales, mientras que prestadores y agentes de viajes cuestionan la necesidad de la medida y advierten sobre las dificultades para personas con movilidad reducida.

Las pasarelas de acceso a la zona de Caleta Valdés, que permiten llegar a la pingüinera y al sector conocido como la boca, vuelven a estar en el centro de una controversia.

En este caso, el motivo son dos estructuras instaladas desde el mes de julio en ambas pasarelas: guardaganados que atraviesan el camino y que deben ser sorteados por quienes llegan hasta estos lugares turísticos.

El antecedente no es menor. Tiempo atrás, estos accesos habían sido cerrados por propietarios de los campos y posteriormente se dispuso su apertura a partir de una medida del Ministerio de Turismo, con el objetivo de garantizar el acceso a sitios de enorme atractivo turístico dentro de Península Valdés.

Ahora, la colocación de los guardaganados vuelve a generar interrogantes.

DOS EXPLICACIONES DIFERENTES

De acuerdo con lo señalado por productores vinculados a los establecimientos de la zona, la instalación tendría un objetivo concreto: evitar que el ganado pueda salir de los campos y perderse.

Sin embargo, prestadores de servicios turísticos y agentes de viajes consultados plantean una mirada diferente. Según sostienen, la presencia de ganado en ese sector sería prácticamente inexistente, fundamentalmente por las propias características del lugar: escasez de agua y de pasturas.

«No es una zona productiva donde puedas meter ovejas o vacas. No tenés agua, no tenés pasto», fue una de las expresiones recogidas entre quienes conocen habitualmente el área.

Desde sectores estatales, en tanto, se habría buscado una solución intermedia: mantener los guardaganados pero modificar su instalación para garantizar el paso de vehículos. Incluso se realizó una prueba con un camión Iveco de gran porte, similar en dimensiones a los utilizados para el traslado de pasajeros, que pudo atravesar las estructuras luego de que fueran enterradas algunos centímetros más.

El problema, señalan los operadores turísticos, no estaría solamente en el paso de los vehículos.

El punto sensible: los pasajeros con movilidad reducida

La preocupación aparece especialmente vinculada al turismo de cruceros.

Muchos de los visitantes que llegan a Puerto Madryn a bordo de los cruceros son personas mayores y, en algunos casos, presentan dificultades para caminar, utilizan bastón o silla de ruedas.

Y allí el guardaganado plantea otro interrogante: aunque un ómnibus pueda atravesarlo, ¿qué ocurre con un pasajero que necesita asistencia para desplazarse?

En las imágenes puede observarse que no existe una rampa o una alternativa específica para personas con movilidad reducida.

El planteo de los prestadores es que, en un lugar alejado y sin asistencia médica inmediata, una dificultad aparentemente menor puede transformarse en un problema importante.

«El bus va a llegar hasta ahí, pero si tenés alguno con silla de ruedas, con bastón o algo, no pasa por ahí. No hay ninguna rampa», señalaron desde el sector.

UNA DISCUSIÓN QUE NECESITA INFORMACIÓN OFICIAL

Por ahora, no se cuenta con información oficial de la Administradora Península Valdés ni del Ministerio de Turismo de la Provincia que explique formalmente el motivo de la instalación, quién tomó la decisión, cuáles fueron los criterios utilizados o qué evaluación se realizó respecto de la accesibilidad turística.

Y ESE QUIZÁS SEA EL PRINCIPAL PUNTO PENDIENTE.

La discusión no necesariamente debería plantearse entre «ganado sí» o «ganado no», ni tampoco entre productores y prestadores turísticos. Se trata, en definitiva, de encontrar una solución que permita compatibilizar los derechos de los propietarios de los campos, el cuidado de los animales y, fundamentalmente, el acceso seguro de los visitantes a uno de los principales atractivos turísticos de Chubut.

Si los guardaganados son necesarios, habrá que explicar por qué y garantizar que no representen un obstáculo para quienes tienen dificultades de movilidad.

Y si existen alternativas constructivas que permitan cumplir la misma función sin afectar el acceso, quizás sea el momento de evaluarlas.

Porque Península Valdés recibe visitantes de todo el mundo y la experiencia turística comienza mucho antes de llegar al mirador: también está en las condiciones de acceso.

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