Mientras el gobierno provincial insiste en que el ciclo lectivo transcurre con normalidad, la realidad en las escuelas de Puerto Madryn sigue desmintiendo ese relato. Comenzando junio, hay instituciones educativas con clases suspendidas, estudiantes repartidos en edificios prestados y una profunda preocupación de las familias ante la falta de respuestas claras y soluciones definitivas.
Una de las situaciones más complejas es la de la Escuela N° 7733, que funciona provisoriamente en el edificio de la Escuela N° 46. Tras el reclamo sostenido de madres, padres y estudiantes, se logró que se suspendieran las clases en ese lugar debido a la falta de calefacción. Según la información brindada por la supervisión escolar, los alumnos no volverán a ser convocados a ese espacio.
En su lugar, se reorganizarán en turnos para asistir a clases en edificios prestados, como el Colegio de Enfermeros y las instalaciones del SUTERH. Desde Obras Públicas se informó que la obra en la sede original de la 7733 –que incluye un sistema de calefacción eléctrica– estaría finalizada recién a mediados de junio. Cabe recordar que los trabajos podrían haberse realizado durante el receso de verano, lo que hubiera evitado este escenario.
En tanto, los estudiantes de la Escuela N° 46, que también está en obra, fueron reubicados en otras instituciones que cedieron espacios para garantizar la continuidad pedagógica. Esta solución temporaria depende de la buena voluntad de otras comunidades escolares, lo que revela la precariedad de la planificación oficial.
Otra escuela afectada es la N° 42, donde el equipo directivo confirmó la suspensión de clases en el turno mañana para el lunes 2 de junio, sin que hasta el momento se haya informado oficialmente la causa. La versión que circula entre docentes y estudiantes apunta a que Camuzzi habría retirado medidores de gas, hecho no confirmado por las autoridades.
En este caso, ni la dirección de la escuela ni la supervisión pudieron brindar información certera, y desde la Delegación Administrativa del Ministerio de Educación en Puerto Madryn se negaron a hacer declaraciones, aduciendo que “no están autorizados a hablar”.
Las comunidades educativas expresan su enojo y agotamiento, no solo por la falta de condiciones mínimas para el dictado de clases, sino también por el hermetismo y la desinformación que profundizan la crisis. A pesar del mensaje del gobierno provincial, que insiste en minimizar el problema, la situación se repite en distintas localidades de Chubut, con escuelas cerradas, obras inconclusas y estudiantes sin clases.





