Las escuelas N° 7733 y N° 42 de Puerto Madryn continúan atravesando serios problemas edilicios que afectan directamente la continuidad del ciclo lectivo. La falta de calefacción, las clases desdobladas en sedes alternas y la ausencia de información oficial clara han generado un clima de malestar entre las familias, que ya comenzaron a organizarse para exigir soluciones concretas.
ESCUELA 7733
En la Escuela N° 7733, que no cuenta con edificio propio, la situación se ha agravado con la llegada del frío. En un intento de sostener la presencialidad, los estudiantes son derivados a distintos espacios como el SUTERH, la Escuela N° 46 y el Colegio de Enfermeros, e incluso se implementan clases virtuales. Pero estos parches temporales no alcanzan: el edificio utilizado como sede (la Escuela 46) tampoco cuenta con calefacción adecuada y se recurre al uso de caloventores, lo que resulta insuficiente y riesgoso.
A pesar de que las clases para el turno mañana de la 7733 no fueron suspendidas para el viernes 30 de mayo —según una comunicación del equipo directivo—, las familias denuncian que continúa la citación de estudiantes a espacios inadecuados. Por esta razón, padres y madres autoconvocados se concentrarán este viernes entre las 7:30 y las 8:30 horas en la puerta de la Escuela N° 46, con el objetivo de recolectar firmas y presentar una nota dirigida directamente a la Supervisión Escolar. La exigencia es clara: que se suspendan las clases hasta que existan condiciones mínimas de seguridad y que se defina un espacio digno y calefaccionado para los estudiantes.
ESCUELA 42
Por otra parte, la Escuela N° 42 también se encuentra sin actividad escolar debido a que Camuzzi retiró el medidor de gas tras detectar una pérdida en el edificio. Lo preocupante es que la comunidad educativa no fue informada oficialmente de esta situación. Padres y madres se enteraron a través de comentarios de estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente, que comparte el edificio. Incluso trascendió que hubo casos de niños descompuestos por el fuerte olor que se percibía en el lugar, aunque esta información no fue confirmada por las autoridades, quienes, según testimonios, reciben presiones para no difundir detalles del problema.
La falta de respuestas claras desde las direcciones escolares y la Supervisión genera un creciente malestar entre las familias, que ya evalúan nuevas acciones para visibilizar el conflicto. Mientras tanto, los estudiantes siguen sin clases o expuestos a condiciones inadecuadas, en un contexto que pone en evidencia una grave desatención por parte del Estado en materia de infraestructura escolar.


