PLANETA MADRYN | BALLENAS: BUSCAN IDENTIFICAR A LAS MADRES QUE PERDIERON A SUS CRÍAS EN UNA TEMPORADA ATÍPICA

El Instituto de Conservación de Ballenas avanza con el análisis de miles de fotografías tomadas con drones en Península Valdés. El relevamiento permitirá conocer la identidad de ejemplares que integran su catálogo desde hace décadas y determinar cuáles de las madres registradas perdieron a sus crías durante este año.

El trabajo científico que permite conocer la historia de las ballenas francas australes que visitan Península Valdés continúa avanzando en una temporada marcada por la inusual cantidad de ejemplares muertos, en su mayoría crías nacidas este año.

Mariano Sironi, Dr. en Biología, director del Instituto Científico de Conservación de Ballenas (ICB) , explicó que el organismo se encuentra procesando miles de fotografías obtenidas mediante drones para identificar a los ejemplares registrados durante el relevamiento anual. La información también podría permitir establecer qué madres conocidas perdieron a sus crías.

La fotoidentificación es una tarea que comenzó en 1971 y acumula más de medio siglo de continuidad. Consiste en fotografiar el patrón de callosidades de la cabeza de cada ballena, una característica que permite reconocer a los individuos y seguir sus historias de vida a lo largo de los años.

Actualmente, el catálogo del Instituto reúne alrededor de 5.500 ballenas conocidas. Los registros permiten estudiar la dinámica de la población, estimar su tamaño y crecimiento, y analizar variables como la reproducción y la condición corporal de las madres y sus crías.

MILES DE FOTOGRAFÍAS Y SEMANAS DE ANÁLISIS

El relevamiento se realiza en los golfos Nuevo y San José. A diferencia de los primeros años, cuando las fotografías se tomaban desde aviones durante unos pocos días de máxima concentración, desde hace aproximadamente tres años se utilizan drones.

Esto permitió ampliar el seguimiento a lo largo de la temporada, desde mayo hasta noviembre, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.

A mediados de septiembre, el equipo había fotografiado cerca de 780 ballenas, entre ellas más de 260 crías. Sin embargo, ese número no representa un censo de todos los ejemplares presentes en la zona, sino una muestra utilizada para los estudios científicos del Instituto.

Cada imagen debe ser analizada para determinar si corresponde a una ballena ya conocida o a un individuo que se incorpora por primera vez al catálogo. El procedimiento demanda varias semanas de trabajo.

Sironi explicó que muchas de las ballenas fotografiadas ya tienen antecedentes registrados, en algunos casos desde hace décadas. Otras son ejemplares jóvenes que todavía no habían sido identificados.

¿SE PODRÁ SABER QUÉ MADRES PERDIERON A SUS CRÍAS?

Uno de los aspectos más relevantes de esta temporada es la posibilidad de relacionar los registros científicos con las muertes de ballenas observadas en la costa.

Según Sironi, la gran mayoría de los ejemplares muertos durante esta temporada fueron crías recién nacidas. Por su corta edad, muchas de ellas no llegaron a ser identificadas, aunque sí existen registros de numerosas madres.

Una vez terminado el análisis de las fotografías, los investigadores podrán determinar si algunas de esas madres conocidas perdieron a sus crías este año.

La identificación de ejemplares adultos encontrados muertos también es posible en determinados casos, siempre que la posición del cuerpo permita fotografiar el patrón de callosidades. Cuando quedan panza arriba, con la cabeza hacia abajo, la identificación puede resultar imposible.

El trabajo no permitirá resolver por sí solo las causas de las muertes, pero sí aportar información sobre los individuos afectados y reconstruir parte de su historia.

UN RÉCORD QUE DEJÓ DATOS PARA SEGUIR INVESTIGANDO

Sironi también destacó los resultados de la temporada 2025. En los censos aéreos realizados por el Laboratorio de Mamíferos Marinos del CENPAT se contabilizaron más de 2.000 ballenas en uno de los relevamientos, un registro récord.

Además, durante la temporada actual se identificaron aproximadamente 150 casos de madres que regresaron a Península Valdés con crías nacidas el año anterior. En años previos, los registros de estos pares rondaban entre 20 y 30 casos.

El dato refleja la magnitud de la temporada reproductiva anterior y permite estudiar el regreso de las ballenas junto a sus crías.

El investigador aclaró, sin embargo, que haber fotografiado menos ejemplares este año que en 2025 no significa necesariamente que la población esté disminuyendo. La cantidad de ballenas presentes puede variar entre temporadas y las tendencias poblacionales requieren series de datos prolongadas.

La continuidad del relevamiento es precisamente lo que permite distinguir las fluctuaciones anuales de los cambios sostenidos en la población.

Con un catálogo que conserva historias individuales durante décadas, la fotoidentificación vuelve a aportar una herramienta clave para conocer a las ballenas de Península Valdés y profundizar el seguimiento de una temporada que dejó interrogantes importantes.

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