En medio de las bajas temperaturas que se sienten en la ciudad, padres y madres de los 222 estudiantes que asisten a la Escuela Provincial N° 7733 volvieron a alzar la voz por la crítica situación que atraviesan sus hijos.
Sin edificio propio y en condiciones edilicias precarias, los alumnos deben cursar en el establecimiento de la Escuela Primaria N° 46, que también se encuentra en obra y sin sistema de calefacción.
“El frío es insoportable. Nuestros hijos están yendo a clases en aulas con un caloventor que no da abasto. Hoy literalmente se congelaron”, expresó una madre de la comunidad educativa, quien envió un mensaje directo al gobernador Ignacio Torres ante la falta total de respuestas por parte del Ministerio de Educación.
La situación se arrastra desde hace cuatro años. La 7733 sigue sin edificio propio y las obras que prometen su finalización avanzan con una lentitud desesperante. La llamada “primera etapa” de construcción sigue sin fecha cierta de entrega. Mientras tanto, los estudiantes deben asistir a un edificio prestado, en obra y sin calefacción, un combo que hace casi imposible garantizar condiciones mínimas de presencialidad.
“No sabemos más qué hacer. Le escribimos al ministro de Educación, pero no contesta. Nadie da una fecha clara. La dirección de la escuela está tan a oscuras como nosotros. Necesitamos una respuesta concreta”, reclaman las familias.
El Ministerio de Educación de la provincia había anunciado a principios de año que la obra de la Escuela 7733 estaba en marcha, pero al día de hoy sigue sin mostrar avances significativos. El problema se agrava porque la Escuela 46, donde funciona actualmente la secundaria, también atraviesa refacciones edilicias y se encuentra sin gas.
“Decidieron poner un caloventor por aula, como si eso alcanzara. Nuestros hijos no pueden seguir cursando en estas condiciones. Exigimos que se termine la obra de una vez por todas”, sostienen las 222 familias afectadas.
El reclamo vuelve a poner en evidencia el deterioro de la infraestructura escolar en Chubut, donde los inviernos son especialmente duros y la falta de calefacción se convierte en un factor excluyente para el acceso a la educación. La comunidad educativa de la 7733 pide lo mínimo: un edificio seguro, digno y calefaccionado para que sus hijos puedan aprender sin enfermarse de frío.



