Elasio Nicolás Miranda, de 61 años, falleció este viernes por la noche tras haber sufrido quemaduras de extrema gravedad al caer accidentalmente sobre un fogón encendido en el interior de su vivienda precaria, ubicada en la zona conocida como La Chanchería, detrás de la cancha del club Alianza Fontana Oeste, sobre calle Villarino, en Puerto Madryn.
El hecho ocurrió por la tarde, cuando Miranda —que vivía solo— se encontraba calefaccionándose con un fogón a leña, un método habitual entre quienes habitan en condiciones de alta vulnerabilidad. Según indicaron fuentes policiales y vecinos, habría perdido el equilibrio y caído directamente sobre las llamas. El alcohol que manipulaba en ese momento —presumiblemente etílico— salpicó el entorno y avivó el fuego, agravando el siniestro.
Personal de Bomberos Voluntarios acudió al lugar para asistirlo, y una ambulancia lo trasladó de urgencia al Hospital Andrés Ísola. Fue intubado y derivado al quirófano con lesiones críticas en el tórax, la espalda y las vías respiratorias. A pesar del esfuerzo médico, falleció horas después debido a la gravedad de las heridas.
En el lugar intervino también personal de la Comisaría Cuarta, Criminalística y el Departamento de Policía de Investigaciones. Las primeras pericias descartan indicios de criminalidad, y el episodio fue calificado como un accidente doméstico en un contexto atravesado por el consumo problemático.
POBREZA, ADICCIONES Y FUEGO COMO ÚNICO RECURSO
El fallecimiento de Miranda vuelve a poner en evidencia la cruda combinación de factores que atraviesa a muchos sectores vulnerables de la ciudad: adicciones, pobreza estructural y viviendas sin condiciones mínimas de seguridad. Según relataron personas de su entorno, el hombre enfrentaba una larga historia de alcoholismo severo, y en los últimos días había intensificado el consumo de bebidas caseras de alta graduación.
La zona donde ocurrió el hecho —entre las bardas, más allá de calle Villarino— es parte de un asentamiento informal, donde varias familias se calefaccionan con medios inseguros, ante la falta de acceso a gas, electricidad o infraestructura básica. “No fue un incendio estructural, fue el fuego del fogón, el alcohol en el ambiente y la situación en la que estaba”, resumió una fuente policial.
El caso deja al descubierto una vez más cómo el frío, la exclusión y las adicciones pueden convertirse en una trampa mortal para quienes viven en los márgenes, sin protección estatal ni contención social.


