PLANETA MADRYN: FERROCARRIL PATAGÓNICO VUELVE A DEMOSTRAR QUE LOS CLUBES DE BARRIO SIGUEN SIENDO UNA DE LAS MEJORES INVERSIONES SOCIALES

Hay instituciones que se miden por los campeonatos que ganan. Otras, por la cantidad de gente que todos los días cruza sus puertas. El Club Ferrocarril Patagónico pertenece claramente al segundo grupo.

Con 73 años de historia, Ferro nació como un club de fútbol. Sin embargo, hace ya varias décadas tomó una decisión que terminó cambiando su destino. La dirigencia de entonces entendió que el futuro estaba en abrir las puertas del club a toda la comunidad y convertirlo en un espacio social, deportivo y de encuentro para las familias.

EL TIEMPO LES DIO LA RAZÓN.

Hoy es, probablemente, la institución barrial con mayor cantidad de socios activos de Puerto Madryn. Cerca de 1.500 personas forman parte del club y entre 300 y 350 circulan diariamente por sus dos sedes, participando de una oferta deportiva que no deja de crecer.

La histórica cancha de fútbol fue dando paso a nuevas obras. Primero llegó el natatorio cubierto, luego las canchas de pádel, el playón para patín, los espacios para el básquet, el fútbol infantil, la gimnasia artística y una larga lista de disciplinas que encuentran en Ferro un lugar para desarrollarse.

La pelota a paleta, convertida desde hace años en el deporte emblema de la institución, posicionó al club en el plano nacional, pero el verdadero patrimonio de Ferro parece estar en otro lado: en una dirigencia que trabaja ad honorem, en cientos de chicos y chicas que hacen deporte todos los días y en una comunidad que siente al club como propio.

AHORA LA INSTITUCIÓN VUELVE A APOSTAR POR CRECER.

En la sede Centro, sobre calle Hipólito Yrigoyen, ya comenzó la construcción de un sector de dormis con capacidad para 32 personas, pensado para alojar delegaciones deportivas que llegan a competir a Puerto Madryn.

La obra, financiada en gran parte mediante un subsidio gestionado a través de Chubut Deportes, contempla tres habitaciones de grandes dimensiones, mejoras integrales en el edificio, reparación de techos, cambio de pisos, renovación eléctrica, calefacción y el acondicionamiento del quincho contiguo, que servirá para las comidas de los visitantes.

«Era una necesidad que teníamos desde hace mucho tiempo. Cada vez recibimos más delegaciones y para muchos clubes resulta muy costoso alojarse en hoteles», explicó el presidente Ricardo Sales, quien estimó que los trabajos podrían estar terminados en unos 45 días.

El objetivo no será únicamente recibir a los equipos que participan de las actividades de Ferro. La idea también es poner el espacio a disposición de otras instituciones deportivas de Puerto Madryn cuando lo necesiten.

Desde Chubut Deportes, su presidente Milton Reyes destacó que este tipo de obras forman parte del Plan Galina, impulsado por el Gobierno Provincial para fortalecer la infraestructura de los clubes.

Pero más allá del subsidio y de los números, la obra vuelve a dejar una enseñanza.

Mientras en distintos lugares del país se debate el futuro de las asociaciones civiles deportivas y aparecen propuestas que impulsan modelos de sociedades anónimas, Ferro sigue demostrando que un club de barrio puede crecer sin perder su esencia.

Con dirigentes que trabajan por vocación, vecinos que sostienen la institución pagando su cuota y generaciones enteras que encuentran allí un espacio para aprender, competir y compartir, el club continúa escribiendo una historia que empezó hace más de siete décadas y que, lejos de detenerse, sigue sumando nuevos capítulos.

Porque el nuevo albergue será, en definitiva, mucho más que un lugar para dormir. Será otra puerta abierta para que el deporte siga encontrando en los clubes de barrio uno de sus mejores hogares.

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