Choques en muelles, heridos graves, embarcaciones a la deriva y un preocupante silencio de la autoridad marítima en plena temporada.
Puerto Madryn y la región (San Antonio Oeste) atraviesa semanas de creciente tensión en el ámbito marítimo. En un contexto de alta actividad pesquera, se multiplican los incidentes en el puerto y zonas cercanas: choques contra estructuras portuarias, tripulantes con lesiones de gravedad, embarcaciones que quedan a la deriva y lanchas artesanales que terminan hundidas o semihundidas.
Sin embargo, frente a esta seguidilla de hechos, la Prefectura Naval Argentina mantiene un marcado hermetismo, sin partes oficiales detallados ni información pública que permita dimensionar lo ocurrido ni evaluar medidas de prevención.
La ausencia de comunicación no solo dificulta el trabajo periodístico, sino que también afecta directamente a la seguridad, en una ciudad cuya economía, identidad y dinámica cotidiana están íntimamente ligadas al mar.
UN CAMBIO EN LA RELACIÓN CON LA COMUNIDAD MARÍTIMA
Referentes del sector señalan que esta situación contrasta con etapas anteriores, en las que la Prefectura mantenía un contacto fluido con trabajadores del mar, armadores, sindicatos y medios de comunicación. Aquella política de información abierta permitía anticipar riesgos, corregir prácticas y generar un clima de mayor previsibilidad.
Hoy, ese vínculo aparece debilitado. Y ocurre en el peor momento: con la temporada en marcha, mayor circulación de buques, más maniobras complejas y tripulaciones que trabajan bajo presión.
VERSIONES QUE GENERAN PREOCUPACIÓN
En paralelo al silencio oficial, comienzan a circular datos que incrementan la inquietud. Fuentes del ámbito marítimo advierten sobre limitaciones operativas que no fueron comunicadas formalmente, pero que tendrían impacto directo en la capacidad de control y respuesta ante emergencias.
En este escenario, la información no llega por canales institucionales sino por boca de los propios protagonistas del sector, en un esquema inverso al que debería primar cuando está en juego la seguridad de personas y bienes.
SILENCIO, RIESGO Y UNA PREFECTURA CON CAPACIDAD REDUCIDA
Mientras se multiplican los incidentes marítimos en Puerto Madryn y la región (San Antonio Oeste) —choques en el muelle, tripulantes gravemente heridos, barcos a la deriva y hundimientos de lanchas artesanales— la Prefectura Naval Argentina continúa sin brindar información pública clara ni respuestas ante los pedidos periodísticos.
La situación contrasta con gestiones anteriores, cuando la fuerza mantenía una relación activa con la comunidad marítima y la prensa, generando confianza y prevención. Hoy, ese vínculo aparece deteriorado, justo cuando la temporada impone mayor presión operativa y más riesgos.
A este cuadro se suma un elemento que refuerza la preocupación: fuentes del ámbito marítimo confirmaron que el guardacostas “Pedro Derbes”, amarrado en el muelle Piedra Buena, se encuentra actualmente fuera de servicio operativo.
De acuerdo a esos testimonios, la nave arrastra un problema en el casco que habría provocado ingreso de agua durante navegaciones previas, con potencial riesgo para su propia tripulación.
La situación no fue comunicada oficialmente, pero su impacto es concreto: menos capacidad de patrullaje, menor respuesta ante emergencias y más incertidumbre en un escenario ya complejo.
En este contexto, vuelve a quedar en evidencia el rol que hoy cumplen los propios trabajadores del mar y espacios como “Marinero Puerto Madryn” y “Ningún Hundimiento Más”, que terminan informando lo que la autoridad no comunica.
El mar no admite silencios ni improvisaciones. Cada incidente sin explicación y cada dato que se intenta ocultar profundizan un problema que, de no corregirse, puede terminar en una tragedia evitable.




