Puerto Madryn volvió a detenerse este martes para recordar una de las jornadas más dolorosas de su historia. Al cumplirse 32 años del incendio rural del 21 de enero de 1994, la comunidad acompañó los actos conmemorativos en homenaje a los 25 bomberos voluntarios que perdieron la vida mientras combatían el fuego.
Las actividades se desarrollaron en la Plaza San Martín, frente al monumento al Bombero Alado, y luego en el monumento “Gloria a las víctimas del viento y del fuego”, en el barrio Mapu Ngefu. Familiares, autoridades, integrantes del cuerpo de bomberos y vecinos participaron de una jornada marcada por el respeto, el silencio y la memoria colectiva.
El acto central en la plaza comenzó con la entonación del Himno Nacional Argentino. A continuación, tomó la palabra Susana Vivas, madre de Carlitos Heguy, quien con apenas 11 años se convirtió en uno de los símbolos de aquella tragedia. Sus palabras, cargadas de emoción, recordaron a su hijo y a todos los bomberos caídos en servicio. (AUDIO)

Luego se dirigió al público el presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn, Enzo Giulietti, quien agradeció el acompañamiento de la comunidad y remarcó la vigencia del compromiso institucional.
“La memoria por nuestros mártires es permanente, pero cada aniversario que pasa nos interpela inevitablemente y nos impone autocríticas”, expresó.
Giulietti subrayó además que el legado recibido exige continuidad y responsabilidad:
“Esta sensación habla del compromiso que tenemos con este legado, que nos han transmitido nuestros predecesores y que debemos continuar transmitiendo a toda la comunidad”. (AUDIO)

En un contexto donde los riesgos y las emergencias son cada vez más complejos, destacó la importancia del trabajo conjunto y la vocación solidaria:
“El trabajo mancomunado es la manera de actuar, porque como sabemos, nadie se salva solo”.
Finalmente, reafirmó la necesidad de mirar hacia el futuro sin perder la memoria:
“Es imprescindible continuar priorizando la prevención, la capacitación y la modernización de la función bomberil, porque es la manera de asegurar que la irreparable pérdida de nuestros mártires no sea olvidada nunca”.
Las actividades continuaron en el monumento “Gloria a las víctimas del viento y del fuego”, en el barrio Mapu Ngefu, donde habló la vocal de la Asociación, Melisa Imaz, quien mantiene un fuerte vínculo con el hecho ocurrido en 1994. Imaz era integrante del cuerpo de bomberos y, por circunstancias familiares, ese día no concurrió al siniestro junto a sus amigos y compañeros.

También hizo uso de la palabra el jefe del Cuerpo Activo, comandante Javier Soto, quien destacó el valor del sacrificio de los bomberos caídos y la responsabilidad de honrar su memoria con profesionalismo y vocación de servicio.

Cerca del mediodía, las conmemoraciones concluyeron con el tradicional responso frente al panteón que guarda los restos de los héroes de 1994, en un cierre cargado de recogimiento y respeto.

A 32 años de la tragedia, Puerto Madryn reafirmó que el recuerdo permanece intacto. Honor y memoria, hoy y siempre.

