En los próximos días, Puerto Madryn será escenario de una historia que comenzó hace casi cuatro décadas, en una ruta camino a Península Valdés, y que hoy se transforma en un gesto de gratitud y amor que cruzó continentes.
El Hospital Andrés Ísola incorporará una ambulancia de terapia intensiva móvil de alta complejidad, donada por Wen Ming Hsu —quien en Argentina se presenta como Andrés—, un ciudadano taiwanés que en 1988 sufrió un trágico accidente automovilístico mientras recorría la zona junto a su esposa y su pequeña hija de apenas seis meses.
El siniestro cambió su vida para siempre. Su esposa falleció como consecuencia del impacto. Él sufrió una grave lesión en la espalda. Su hija sobrevivió gracias a la atención médica recibida en Puerto Madryn.
Pero en medio del dolor, Andrés encontró algo que nunca olvidó: la contención humana y profesional que recibió. La asistencia médica inmediata, el cuidado de su hija —a quien incluso alimentaron mientras él se recuperaba— y un sistema de salud que no le cobró un peso en el momento más dramático de su vida.
Durante más de 20 años, Andrés ahorró dinero con una idea fija: devolverle a esa comunidad el gesto solidario que lo había marcado para siempre. No es un hombre millonario. Es un trabajador que decidió transformar su agradecimiento en algo concreto.
La historia dio un giro inesperado en 2019, cuando el argentino Alejandro Lorenc lo conoció por casualidad en un pequeño pueblo de montaña en Taiwán. Allí, en un museo local, escuchó un “hola chicos” en perfecto español argentino. Era Andrés, que buscaba ayuda para concretar su sueño: donar una ambulancia a la provincia del Chubut.
Lorenc, con experiencia en comercio exterior, lo asesoró para que la unidad fuera adquirida directamente en Argentina y así evitar obstáculos aduaneros y técnicos. Tras años de gestiones atravesadas por la pandemia, restricciones cambiarias y dificultades administrativas, el proyecto finalmente pudo concretarse.
La ambulancia fue fabricada por la empresa Vallé Equipamientos en Córdoba. Lleva una placa con el nombre de la esposa de Andrés y un código QR que enlaza a la noticia periodística del accidente ocurrido en los años 80.
La unidad ya se encuentra en Chubut y será entregada oficialmente el 5 de marzo. Andrés estará presente en la ceremonia. No solo para cumplir su promesa, sino también para reencontrarse con quienes, hace 37 años, lo ayudaron a atravesar el momento más oscuro de su vida.
“Yo no tengo protagonismo”, dijo Alejandro. “La historia es de Andrés. Lo que conmueve es su gratitud”.
La charla con Alejandro Lorenc: (AUDIO)

En tiempos donde abundan las noticias ásperas, esta historia recuerda que los gestos de humanidad no se olvidan. Y que, a veces, una vida salvada puede convertirse, décadas después, en muchas más.




