PLANETA MADRYN: LA EDUCACIÓN NO SE IMPROVISA: FAMILIAS DE LA ESCUELA 7733 EXIGEN RESPUESTAS REALES, NO GACETILLAS

Mientras el gobierno provincial vende soluciones en sus comunicados oficiales, la realidad en la Escuela Secundaria N° 7733 de Puerto Madryn es otra. Es cruda, urgente y está marcada por la falta de respuestas concretas. Con aulas sin calefacción, obras inconclusas y estudiantes que deambulan entre clases virtuales mal implementadas y edificios prestados, las familias decidieron alzar la voz.

“Nos están vendiendo una cosa y estamos pasando otra”, resume con claridad una madre que tiene a sus hijos “repartidos”: uno en clases virtuales, otro asistiendo en condiciones indignas. El edificio propio sigue en obra, y lo que se ofreció como alternativa —la Escuela N° 46— no tiene gas, ni fecha cierta para recuperarlo.

“Hoy había una administrativa atendiendo en el pasillo, muerta de frío. Dos aulas funcionaban con caloventores. Ayer eran tres, hoy dos. Es insostenible”, cuenta otra madre. La misma situación se repite: estudiantes abrigados con guantes y bufandas dentro del aula, retirados por malestares físicos debido al frío, y padres firmando actas porque se niegan a exponer a sus hijos a esa desidia.

La solución no llega, la supervisión escolar no se hace presente y el Ministerio de Educación parece más preocupado por sostener el relato que por garantizar el derecho básico a la educación en condiciones dignas.

Hay espacios disponibles, denuncian los padres: el edificio de la Escuela de Enfermería frente a la 46, y otro de Suterh, de los Trabajadores de Edificios de propiedad horizontal, en las adyacencias. Tienen calefacción y ya han sido utilizados y se están utilizando alternativamente. Pero desde supervisión bajaron la orden de “volver a la presencialidad”, sin importar cómo.

“Mi hijo de cuarto año no se va a olvidar más de esto”, dice otra madre. “Pasó por toda la secundaria sin un edificio propio, sin un espacio que pueda llamar escuela. Es una tomada de pelo a todos: a los chicos, a los docentes y a nosotros, los papás”.

Las familias ya agotaron los canales formales. “Todo está asentado”, dicen. Libros de actas, notas presentadas, reclamos a cada nivel del sistema. Incluso algunos lograron enviar mensajes al gobernador Ignacio Torres y a su entorno más cercano, sin obtener respuestas.

Ahora están organizando una nueva presentación para exigir que se suspendan las clases hasta que se garantice una solución real. Porque lo que está en juego no es una coyuntura, es el presente y el futuro de cientos de chicos y chicas que merecen estudiar en condiciones humanas.

Mientras tanto en la Escuela 42, donde también funciona el Institución Superior de Formación Docente, Camuzzi retiró el medidor por una pérdida de gas y desde el miércoles que no se dictan clases.

¿Hasta cuándo va a mirar para otro lado el gobierno provincial? ¿Hasta cuándo va a esconder la verdad detrás de una gacetilla?

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