“Me la mandé, maté a una policía y estoy jugado”, dijo Lucas Miguel Entraigas, el principal acusado del crimen que conmocionó a Puerto Madryn. Este viernes, el sujeto de 25 años escuchó las pruebas en su contra durante la audiencia de apertura de investigación y control de detención por el asesinato de la suboficial Marcela Elizabeth Tagariello, ocurrido el miércoles por la noche. La jueza Dra. Patricia Reyes ordenó 6 meses de prisión preventiva y solicitó su traslado a una unidad federal.
El caso fue caratulado como “homicidio criminis causa”, robo agravado por el uso de arma y homicidio doblemente agravado. En términos penales, esto implica una pena de prisión perpetua.
UNA SECUENCIA BRUTAL
La reconstrucción fiscal es estremecedora: Entraigas habría sido sorprendido robando en una casa de la calle Vito Roca, entre Alem y Rivadavia. Una mujer volvía a su vivienda junto a su sobrino cuando encontró la puerta abierta. Al ingresar, se topó con el intruso armado, que la amenazó y exigió dinero. El menor logró escapar y pidió ayuda. Fue entonces cuando llegó el patrullero con Tagariello y otros efectivos.
La suboficial, según los testimonios, confundió al asaltante con el dueño de casa. Le preguntó si estaban bien, si les habían robado. Apenas recibió una señal de alerta de la mujer, intentó detenerlo. En respuesta, el atacante le disparó dos veces: uno de los proyectiles impactó en el chaleco antibalas, pero el segundo ingresó por el lateral izquierdo, atravesando el cuerpo de la policía. Murió en servicio, en plena tarea de auxilio.
LA HUIDA, LAS HUELLAS, EL ARMA
La fuga fue inmediata, pero desprolija. Entraigas salió por la parte trasera y fue visto por una vecina a la que también amenazó con el arma. Dos transeúntes lo vieron correr hacia un descampado. Uno de ellos, también efectivo policial, intentó detenerlo, pero el sospechoso realizó más disparos y logró escapar.
Las cámaras de seguridad, los rastros y los perros guías permitieron reconstruir el recorrido hasta una vivienda cercana, donde se alojaba desde hacía un tiempo. Allí fue finalmente detenido. En el domicilio se encontró un revólver calibre .38, parcialmente oculto, coincidente con las vainas levantadas en la escena del crimen y con el proyectil extraído a la víctima.
Un dato clave: la huella hallada en la puerta del domicilio asaltado coincide con el calzado que usaba el imputado al momento de su arresto.
«ESTOY JUGADO»
Los testimonios que escuchó la jueza Reyes durante la audiencia son determinantes. Varias personas confirmaron que Entraigas, tras el ataque, confesó el asesinato de la policía y dijo estar “jugado”. Incluso habría amenazado a quienes lo alojaban, aclarando que de ahí “no salía nadie”.
El fiscal Alex Williams presentó un croquis del lugar y narró paso a paso cómo se habría desarrollado el crimen. La defensa pública a cargo de la Dra María Laura Martensen no se opuso a la calificación ni a la prisión preventiva, aunque pidió medidas de resguardo para el detenido. La jueza, a su vez, solicitó al ministro de Seguridad Héctor Iturrioz que gestione su alojamiento en la U-6 de Rawson o en el Instituto Penitenciario Provincial.
Luego de lam audiencia el fiscal jefe Dr. Alex Williams improvisó una rueda de prensa sobre el tema. (AUDIO)

JUSTICIA Y MEMORIA
La muerte de la suboficial Tagariello golpeó de lleno al corazón de la comunidad y de la fuerza policial. El hecho dejó expuestas no solo la brutalidad del crimen sino también el riesgo permanente con el que conviven los y las agentes en cada intervención.
Con 180 días de investigación por delante, el caso avanza con pruebas firmes, testigos contundentes y un contexto judicial que ya anticipa el rumbo: prisión perpetua.



