En 1988 un trágico vuelco en Península Valdés cambió la vida de Andrés Hsu. Murió su esposa y su hija de seis meses sobrevivió gracias al cuidado de médicos, enfermeras y familias de Puerto Madryn y Trelew que incluso la amamantaron mientras él se recuperaba. Casi cuatro décadas después volvió para cumplir la promesa que hizo entonces.
HAY HISTORIAS QUE TARDAN DÉCADAS EN COMPLETARSE.
La de Andrés Hsu comenzó en 1988, cuando durante un viaje por la Patagonia su familia sufrió un grave incidente de tránsito en la zona de Península Valdés. En el vehículo viajaban él, su esposa Analía y su hija Elisa, una bebé de apenas seis meses.
El desenlace fue devastador: Analía murió y padre e hija resultaron heridos.
En aquellos años el sistema sanitario de la región tenía recursos mucho más limitados. La asistencia inicial llegó desde el hospital de Puerto Madryn —entonces un hospital rural— y posteriormente desde el hospital de Trelew.
Pero lo que quedó grabado para siempre en la memoria de Hsu no fue solamente la atención médica. Fue la solidaridad de la gente.
Mientras él se recuperaba de sus heridas, vecinas y voluntarias del hospital cuidaron a la pequeña Elisa, alimentándola y acompañándola durante los días más difíciles. Algunas incluso la amamantaron para que pudiera sobrevivir mientras su padre luchaba por recuperarse.
Padre e hija finalmente lograron salir adelante y regresaron a Taiwán.
Pero Andrés Hsu nunca olvidó lo ocurrido en aquella tierra lejana.
UNA PROMESA SILENCIOSA
Con el paso de los años tomó una decisión que marcaría su vida: agradecer de alguna manera a la comunidad que había ayudado a salvar a su hija.
Así nació una promesa personal.
Durante décadas trabajó y ahorró con un objetivo concreto: donar una ambulancia al hospital que lo había asistido.
Este jueves, 38 años después de aquella tragedia, regresó a Puerto Madryn para cumplirla.
En un acto cargado de emoción realizado en el Hospital Andrés Ísola, Hsu entregó oficialmente una ambulancia de alta complejidad cero kilómetro que se incorporará al sistema sanitario local.
Del encuentro participaron la secretaria de Salud de Chubut Denise Acosta, la directora del hospital Mariana Suárez Lloyd, autoridades municipales, representantes de la Embajada de Taiwán y miembros del equipo de salud.
EL REENCUENTRO CON QUIENES AYUDARON A SU FAMILIA
El momento tuvo además un fuerte componente simbólico: entre los presentes estuvieron algunas de las personas que participaron en la asistencia inicial tras el accidente.
Entre ellas Carlos Blas López, Hung Shih Ku y Amalia Hompanera, integrante del voluntariado de las Damas Rosadas del Hospital de Trelew.
También estuvieron familiares de Stella Maris Crespo, fallecida en 2018, quien en aquellos días amamantó y cuidó a la pequeña Elisa.
Para las autoridades sanitarias, el gesto de Hsu es mucho más que una donación.
La secretaria de Salud provincial, Denise Acosta, destacó que el ciudadano taiwanés logró “transformar el dolor en un acto de amor y en un propósito de vida”.(AUDIO)

La directora del hospital, Mariana Suárez Lloyd, expresó que todo el equipo de salud está profundamente conmovido por “los valores y la promesa sostenida durante tantos años”.
El proteagonista de la emotiva historia, Andres Hsu, acompañado de su primo Antonio que hizo de interprete habló con los cronistas (AUDIO)

UNA LECCIÓN QUE QUEDÓ EN LA CIUDAD
Quienes estuvieron presentes coincidieron en que el gesto de Hsu deja también una reflexión.
El médico y referente de la salud pública Julio Pratessi recordó que en aquella época la asistencia fue más compleja por la falta de recursos, incluso la ausencia de una ambulancia disponible en el momento del accidente.
“Podría haber decidido no volver nunca más a este país”, reflexionó. “Pero eligió hacer algo para que otros no tengan que pasar por la misma experiencia”.
CASI CUATRO DÉCADAS DESPUÉS, LA HISTORIA SE CERRÓ EN EL MISMO LUGAR DONDE EMPEZÓ.
La tragedia que marcó la vida de un hombre terminó transformándose en un acto de gratitud que ahora ayudará a salvar otras vidas en Puerto Madryn




