PLANETA MADRYN: UNA VIDA SOBRE DOS RUEDAS: 15 MIL KILÓMETROS EN MOTO POR EUROPA, DESDE LA PATAGONIA AL CABO NORTE

Pamela Liberati y Micky Sosa, un matrimonio de nuestra comarca, acaban de regresar de una travesía de más de 15.000 kilómetros en moto por Europa. No es la primera vez que viajan sobre dos ruedas, pero esta vez fue diferente: por primera vez, lo hicieron cada uno en su propia moto. Salieron desde Tarifa, el punto más austral de España, y llegaron hasta el Cabo Norte, en Noruega, la punta más septentrional del continente. Y regresaron por otras rutas, sin un plan rígido, dejando que el camino los sorprenda.

“Yo siempre digo que los viajes no se miden en kilómetros, se cuentan en encuentros”, resumió Pamela al aire de Radio Patagonia, donde compartió su experiencia. Y vaya si tuvo encuentros: una charla con mate en San Sebastián, una catedral sin andamios en Burgos, tres mujeres moteras que se volvieron amigas en el camino. Y países que no estaban en la agenda, pero que se metieron en el alma.

El viaje duró 48 días y atravesaron 16 países. La idea inicial era recorrer unos 10.000 kilómetros, pero el entusiasmo, la curiosidad y la libertad los llevaron más lejos. “En Europa no hacés mil kilómetros por día como acá. A veces hacés 300 y ya está, porque te detuviste a mirar algo, o conociste a alguien y te pusiste a charlar. Así se fue armando todo”, explicó.

LA RUTA SIN PLAN Y LOS DESAFÍOS

Pamela reconoce que, aunque no hubo sobresaltos, cada jornada fue un desafío. “Viajar en moto ya es un desafío en sí. Pero si lo hacés con conciencia y respetando la vida, no tiene por qué ser peligroso. Nunca nos caímos, nunca nos asaltaron. Hay mucho miedo innecesario dando vueltas, y me molesta que se propague tanto desde ciertos contenidos. El mundo es mucho mejor de lo que nos dicen, hay muchísima más gente buena que mala”.

El cambio de ir como acompañante a manejar su propia moto fue un proceso emocional. “Los primeros 1.500 kilómetros me preguntaba qué hacía ahí arriba, si yo iba tan cómoda atrás. Pero después me amigué con la moto y con los caminos”.

En cuanto a la convivencia, lejos de generar tensiones, la experiencia fortaleció el vínculo. “Estamos juntos 24/7. Viajamos juntos, trabajamos juntos. Pero esto era nuevo. Y Micky me cuidó sin marcarme, me dejó ser. El casco es nuestro mejor psicólogo: hay momentos de kilómetros en silencio y otros donde charlamos por los intercomunicadores. Es una conexión distinta”.

APRENDER DEL MUNDO

Lo que más la conmovió no fueron las postales turísticas, sino los pueblos y sus historias. “Polonia me voló la cabeza. La reconstrucción de Varsovia, la resiliencia de su gente. Ver cómo un pueblo devastado se une para reconstruirse es más profundo que cualquier paisaje. Esas cosas te marcan más que una foto”.

No hubo reservas anticipadas ni hojas de ruta cerradas. La noche encontraba su alojamiento según el lugar donde la jornada decía “basta”. Y la comida, la que hubiera. “Lo único que no se negocia es el agua. La hidratación es clave”.

VOLVER CON CERTEZAS

Al cierre de la entrevista, Pamela dejó una reflexión que vale oro: “Cada vez que vuelvo de un viaje, vuelvo más convencida de que este país lo tiene todo. Para recorrer lo que tiene Argentina, en este viaje cruzamos 12 países. Todo lo que la gente busca afuera, está acá. Paisajes, culturas, climas, todo. Solo falta que lo abracemos un poco más”.

¿Y AHORA?

El futuro inmediato es volver al trabajo, pero también soñar. “No hay plan. El plan es que no haya plan”, ríe. Quizás Islandia o el Reino Unido. O tal vez volver a hacer Argentina, pero en otro formato, más off-road, más profundo. “Queremos ir por los pueblos no instagrameables. Esos que están ahí, esperando que alguien los mire con tiempo”.

Pamela y Micky eligieron mirar el mundo sobre dos ruedas, y cada viaje parece confirmarles que la ruta más larga no es la que va de un punto a otro en el mapa, sino la que atraviesa el alma.

La entrevista completa a Pamela por Radio Patagonia:

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