Un nuevo capítulo en la discusión sobre los alcances del reconocimiento a quienes participaron de la Guerra de Malvinas se abrió en San Francisco del Monte de Oro, San Luis, a partir de un proyecto de ordenanza impulsado por el intendente Sandro Florez.
La iniciativa propone establecer un reconocimiento permanente a ex combatientes, caídos y también a los denominados “veteranos continentales”, es decir, aquellos soldados que prestaron servicio en el territorio continental durante el conflicto bélico de 1982.
Desde el Ejecutivo municipal señalaron que el objetivo es institucionalizar un homenaje sostenido en el tiempo, orientado a preservar la memoria colectiva y fortalecer la identidad comunitaria. Sin embargo, la inclusión de los “continentales” bajo la categoría de “ex combatientes” volvió a encender una controversia que lleva años sin resolverse.
La reacción no tardó en llegar. Teodosio Nicolás Garro, Veterano de Guerra de Malvinas oriundo de la provincia de Buenos Aires, envió una carta pública al intendente en la que cuestiona con dureza el proyecto y, sobre todo, la utilización del término “ex combatiente”.
“Esa denominación es incorrecta, injusta y ofensiva”, expresó, al tiempo que planteó una diferencia tajante entre quienes estuvieron en el teatro de operaciones y aquellos que permanecieron en el continente.
Garro remarcó que ser ex combatiente implica haber estado bajo fuego enemigo, en combate real, y advirtió que ampliar esa categoría por decisión política “es falsear la historia”. En ese sentido, si bien reconoció el rol de quienes cumplieron funciones en el continente, sostuvo que no corresponde equipararlos con quienes combatieron en las islas.
La carta también interpela directamente al jefe comunal al preguntarle si está dispuesto a “poner en el mismo nivel” a los caídos en combate —como los 323 tripulantes del ARA General Belgrano o los soldados muertos en las islas— con quienes no estuvieron expuestos a esas condiciones extremas.
El planteo pone en evidencia una tensión persistente: mientras algunos sectores políticos impulsan ampliar los reconocimientos en nombre de una memoria más inclusiva, numerosos veteranos rechazan lo que consideran una equiparación que diluye el significado histórico y humano del combate.
El proyecto será ahora analizado por el Concejo Deliberante local. Pero más allá de su eventual aprobación, el debate vuelve a instalar una pregunta de fondo: hasta dónde puede extenderse el reconocimiento sin desdibujar las diferencias que marcaron la experiencia de la guerra.


