Investigadores, becarios y trabajadores científicos participaron de la Jornada Federal de Protesta contra el ajuste presupuestario y el deterioro de las condiciones laborales. En el CENPAT, cuatro investigadores posdoctorales quedaron alcanzados por la falta de renovación de becas. En todo el país son 379.
La comunidad científica argentina volvió a las calles este miércoles 12 de agosto para reclamar por la situación que atraviesa el sistema nacional de ciencia y tecnología. La Jornada Federal de Protesta tuvo su concentración central en el Obelisco porteño y réplicas en distintas provincias, con la participación de investigadores, docentes, becarios y trabajadores de organismos científicos.
La protesta tuvo entre sus principales reclamos la no renovación de 379 becas posdoctorales del CONICET, además de la caída salarial, la pérdida de poder adquisitivo, la paralización de proyectos de investigación y el desfinanciamiento de instituciones como el INTI, el INTA, la CNEA y la CONAE.
En Puerto Madryn, trabajadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) se sumaron a la jornada bajo la consigna de defender la ciencia argentina y remarcaron que detrás de cada investigación y desarrollo tecnológico existen trabajadores que necesitan condiciones laborales y salariales adecuadas para sostener su tarea.
Para el investigador Rolando González José, exdirector del CENPAT y actual titular del Laboratorio de Ciencias Sociales, la situación atraviesa un momento particularmente crítico.
“Han quedado afuera 379 becarios posdoctorales”, señaló, al explicar que esa etapa representa un momento fundamental en la carrera de los jóvenes científicos, inmediatamente después de la finalización del doctorado.
González José destacó que quienes culminan un doctorado alcanzan un grado de especialización muy elevado y que las becas posdoctorales históricamente funcionaron como una instancia de continuidad dentro del sistema científico hasta conocer el resultado de los concursos para ingresar a la Carrera del Investigador Científico.
“Justamente esa gente es la que el CONICET está dejando afuera”, sostuvo.
La situación también tiene una expresión concreta en Puerto Madryn. Según explicó, cuatro investigadores del CENPAT quedaron afectados por la falta de renovación de sus becas, mientras que en el conjunto de Chubut serían siete los trabajadores científicos alcanzados por la medida.
El investigador cuestionó además el impacto presupuestario que tendría sostener esas becas durante el período de evaluación. Según explicó, se trata de un costo relativamente pequeño frente a otros gastos del Estado y recordó que el sistema de evaluación del CONICET históricamente permitió mantener a los becarios dentro del sistema hasta conocer el resultado de los concursos.
Para González José, el problema se agravó por las demoras en el cronograma de evaluación, un mecanismo que durante años funcionó con plazos previsibles y que, según sostuvo, permitía ordenar el tránsito de los jóvenes investigadores hacia la carrera científica.
A la pérdida de becas se suman, de acuerdo con su diagnóstico, otros problemas que afectan al sector: el deterioro de la obra social, la pérdida salarial y la salida de científicos que buscan oportunidades laborales en otros países.
“Es un momento crítico”, resumió.
UNA RELACIÓN QUE TAMBIÉN CAMBIÓ
González José también marcó un cambio en la relación entre las autoridades nacionales de ciencia y los institutos de investigación.
Recordó que durante años ministros, secretarios y autoridades del CONICET visitaban periódicamente el CENPAT, recorrían laboratorios y mantenían reuniones con investigadores, trabajadores, sindicatos y directivos.
“Eso dejó de ocurrir”, afirmó, al señalar que existe actualmente un mayor distanciamiento entre las autoridades nacionales y los centros de investigación.
En ese contexto, destacó la participación prevista de Roberto Salvarezza en actividades vinculadas con la comunidad científica, y consideró que esos espacios de encuentro permiten recuperar el diálogo entre quienes trabajan cotidianamente en los institutos y quienes tienen responsabilidades en la conducción de las políticas científicas.
La jornada del miércoles volvió así a colocar en el centro del debate una discusión que excede los reclamos salariales: qué lugar ocupa la investigación científica en las políticas de Estado y qué consecuencias tiene para el país la pérdida de jóvenes investigadores formados durante años con recursos públicos.
En el CENPAT, la consigna fue clara: sin trabajadores científicos con estabilidad y salarios dignos, sostener una política de ciencia y tecnología de largo plazo se vuelve cada vez más difícil.

