Las imágenes que muestra Servicoop son elocuentes: grandes cantidades de grasa solidificada obstruyendo los colectores cloacales de la zona céntrica de Puerto Madryn.
No se trata simplemente de un problema de mantenimiento. Detrás de cada obstrucción hay una conducta que afecta a toda la comunidad.
El sistema cloacal no está preparado para recibir aceites, grasas y detergentes provenientes de establecimientos comerciales. Cuando estos residuos llegan a las redes, se acumulan, se solidifican y terminan provocando obstrucciones, rebalses y problemas que finalmente padecen todos los vecinos.
Y hay algo que no debería perderse de vista: verter grasas y aceites a la red cloacal no es solamente una infracción; es una falta de consideración hacia los demás.
Quien arroja estos residuos al sistema probablemente no vea el problema que genera. Pero alguien tendrá que destapar el colector, reparar las consecuencias y, en muchos casos, serán otros vecinos quienes sufran un rebalse cloacal o una interrupción del servicio.
Por eso es importante que los establecimientos comerciales cumplan con el Certificado de Vuelco Compatible (Ce.Vu.Co.) y adecuen sus instalaciones para evitar que sus efluentes dañen una infraestructura que es de todos.
Cuidar las redes cloacales también es una forma de cuidar a los demás.
Madryn necesita responsabilidad. Porque lo que uno tira por una rejilla puede terminar convirtiéndose en un problema para toda la ciudad.




